Uno de los parámetros más misteriosos de la física es el tiempo. Una magnitud escalar que solo avanza, nunca retrocede. La relatividad general y especial, solo consiguen acelerarlo o ralentizarlo, quizás postergarlo, pero no pueden ponerlo marcha atrás.
Para los pobres mortales como yo, el tiempo lo mide un calendario o un reloj, según la unidad que se requiera: un aniversario, una salida de rutina, dormir, la consulta con un médico. Últimamente la escala que estoy usando es la de años, porque los eventos importantes, dignos de ser recordados, se distancian cada vez más. Eso me pone a pensar en una forma distinta de ver el tiempo. Si recordamos eventos, ¿por qué no usarlo como medida?
Estoy siendo filosófico. Está claro que es inviable, pero si nos fijamos bien ¿no nos ayudaría a apreciar la vida de otra manera? Quiero recordar una vida con muchos eventos, prefiero una vida como una sucesión de cosas que ocurren y no granos de arena que caen sentenciando un minuto, como dice la canción de Arjona, cadáveres del tiempo que no vuelven jamás.
Tal vez, escribir estas entradas de alguna manera me permiten tener una perspectiva de esos eventos. Está claro que no es que diga: "querido diario, hoy mi corazón se sumió en un profundo pesar porque la vida fue injusta conmigo" (Dios!!! eso fue bien emo, yo soy más de: "podríamos hacer esto todo el día, vamos") pero viendo las fechas de publicación y sintiendo las emociones al momento de volverlos a leer, los recuerdos me vuelven. En los instantes que escribo esto, (aunque ya estaba escrito desde el sábado pasado pero que, hoy finalmente paso a digital y termino de concluir) una pregunta hecha por alguien, pregunta que aún no tiene forma, ya me está rondando la cabeza.
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