En estos días, la cantidad de sueños extraños que he tenido, videos reflexivos que he visto y conversaciones extrañas que he sostenido, me han vuelto la mente disperso. En este instante, tengo un proyecto pendiente por terminar y en verdad me ha faltado concentración. Es posible que también se deba a que me ha exigido realizar mucha revisión bibliográfica de manera aventurera, cosa que realmente no es de mi agrado.
Lo que le da título a esta entrada es precisamente esos pensamientos intrusivos. En un video vi como nosotros como consumidores de historias, a menudo recordamos más a los villanos que a los propios héroes. Yo empatizo más con el Lex Luthor de la serie animada de Superman, más que con el propio héroe. Una reflexión sobre ese video que vi, es que a menudo las películas muestran a ese personaje, a ese villano, para decirle al mundo "así no deben ser" y resulta que logran el efecto contrario el efecto "no pienses en el pingüino".
Yo soy partidario de la "atención dirigida", y no del efecto "oso polar", que es básicamente lo mismo que el pingüino. En vez de decirla a alguien: "no mires abajo" le dices "no dejes de mirar al frente o hacía arriba, concéntrate en un peldaño a la vez". Como siempre, soy buen psicólogo para otros, pésimo para mi mismo.
Definitivamente, apenas pueda, voy a reparar la bici. Quién sabe, quizás y me anime a visitar otras ciudades en ella, que es la mejor manera de quitarse lo pingüinos de encima.
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