Hubo una temporada en que escuchaba unos videos de youtube, principalmente enfocados a que las mujeres son malas personas. Estaba más que claro que había mucha falacia, mezclado con rencor, odio, edulcorado y disimulado con nombres de filósofos y pensadores. La razón por el cual lo veía? una mezcla entre morbo por las imágenes que se veían (de pequeño seguramente me hubieran aterrorizado) y también ver cuanta verdad se puede rescatar de ello.
Como toda buena red social (o similar) responde a un algoritmo que tiende a formar cámara de eco. Como siempre, tanto de lo mismo aburre y terminé ignorando ese tipo de videos. Supongo que poco a poco, uno va cambiando de temas.
Hoy nuevamente me topé con dos de ellos, más general, sobre el ser humano, Uno de ellos habla sobre los manipuladores: de alguna manera justificando por qué son así y obviamente no caer en sus garras. En cierto modo, se intenta empatizar con la razón del por qué son así y que técnicas emplean. Le calzan como anillo al dedo a mi jefe y amigo. Sin embargo, no sé si por ser mi amigo, no logro calzarle ese adjetivo, pero estoy consciente de que él emplea mucha de esas tácticas, consciente o inconscientemente.
El otro video habla sobre que para que seamos malos, seamos unos monstruos, sólo hace falta la circunstancia adecuada. Citó varios experimentos que los recuerdo mencionados en otros videos y que cuyos resultados aunque en primera instancia son inesperados, con la óptica adecuada se pueden volver hasta predecibles. Dicho lo anterior y según este, realmente todos nosotros tenemos un monstruo en nuestro interior, somos capaces de hacer daño y haremos daño si las circunstancias se llegan a presentar.
Yo ya lo hice. Una vez guardé silencio cuando debí decir: "si eso es decisión gerencial, no lo voy a cuestionar, pero si quieren mi opinión, no estoy de acuerdo con lo que hicieron, es más, me parece atroz lo que hicieron". De las pocas cosas de las cuales me arrepiento. Me juré a mí mismo, no guardar más silencio de ese tipo. Y sí, ciertamente esa opinión no hubiera cambiado nada, pero al menos habria sabido que me pronuncié.
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