domingo, 29 de marzo de 2026

Deja de rumiar.

 Las cosas son como son. El mundo es cruel y hostil. Sería extraño que no lo fuera. Vivimos en un universo incompatible con la vida. Más bien, en honor a la verdad, vivimos excesivamente cómodos. Encima nos quejamos.

Mi cerebro hoy despertó quejambroso. Por eso aprovecho para soltar lastres pendientes en mi grupo de ciclistas. En verdad los extraño, los quiero y los amo. No a nadie en específico, sino al conjunto, al momento de salir con ellos, escuchar el sonido del pedaleo, sentir el sudor en la frente, ver la satisfacción de llegar a la meta. Ya eso es pasado, volverá? quizás? se puede extrañar y añorar? quien me diga que no lo mando a un auto-ciempies humano, pero sí está claro que no puedo quedarme allí. Recuerdo como funciona el sistema de enlace neuronal: los recuerdos te enlazan, pero debes dejarlos fluir, no puedes aferrarte.

Empezar el día escuchando política internacional, reflexiones del canal de Hut, definitivamente no ayudan. En cierto modo, ya noto un patrón en mi, soy bueno detectando eso así que, más me vale romperlo antes de que se vuelva un circulo vicioso.

El Zulia es colombiano.

Nunca me pregunté porque nuestro hablar y acento maracucho era distinto al resto del país. Simplemente lo daba por hecho. Relativamente reciente, escuchando los parlamentos de series y novelas colombianas (creanme, me toca hacerlo, aunque no me guste. Me explico: no soy de series, pero a diferencia de los ojos, los oidos no los puedo tapar.... eso también merece su entrada) se me ocurre la idea loca de que, en algún momento de la historia, Maracaibo debió haber sido influenciada por las colonias colombianas (neogranadinas, para ser precisos).

Pues hoy me entero de esa verdad. Cruel? iba a escribir eso, pero la verdad es que sólo es eso: verdad. No es ni cruel ni su antónimo. https://talcualdigital.com/un-zulia-colombiano-por-angel-r-lombardi-boscan/  Aquí está. Se pueden corroborar varias cosas. Yo ya hice algunas.

Me siento engañado. eso cambia mi vida? obvio que no. Que hago con esto? tratarlo como un dato curioso sin más. Me afecta? emocionalmente sí. No me imagino como se sentirán los que le sueltan una verdad tipo: "luke, soy tu padre". 

El bendito presente

Kung Fu Panda, y María Rojas Estape coinciden en algo: vive el presente. Pero es más fácil decirlo que hacerlo. Por alguna razón la mente, siempre quiere irse al pasado, para bien o para mal: Recordar tiempos bonitos, recordar caminatas largas junto a un alma gemela, recordar rodadas que te llenan de ilusión con mucho cansancio; recordar tiempos malos como cuando me quedé sin internet y había que ingeniarselas o quedarse sin luz por tres días o tener que despedirte con todo el dolor de tu alma. También le encanta irse al futuro, ver que las arcas se van secando sin que entre dinero o situaciones hipotéticas que hasta el momento no hay solución. 

Por qué no es posible mantener la mente en el presente? será que le tenemos miedo? será que visualizar el pasado es más sencillo y paralizarse por el futuro incierto es nuestra manera de justificarnos? Quizás sea así. De mi parte, ahora que retomo esta entrada (con unos días de retraso) necesito volver al aquí y al ahora.


Mente y fe, Máquina y nervios

No me gusta el rap o sus variantes. Si es en español pues es peor. Creo que de los pocos que escucho y más por el ritmo y por la música (de hecho es únicamente por el ritmo y la música) son algunas de Eminem, mis respetos para quien está aprendiendo inglés y pueda entender sus canciones sin necesidad de subtítulos. Todavía recuerdo una entrevista en donde snoop dogg admitió sentirse afortunado de no rapear contra él. 

 Sin embargo, uno que describa fielmente uno de tus juegos favoritos, definitivamente recibe un trato aparte. El juego en sí, ya te plantea una gran reflexión, ahora imagina un rap que lo pone en perspectiva: una fe fanática y ciega por alcanzar el gran viaje que no es más que disparar un arma que extinguirá la galaxia; un hombre convertido en una máquina de guerra intentando a toda costa evitar la extinción de la humanidad.

Por qué me recordé de esto? pues por más inverosímil que parezca, mi primer viaje al Moján en bicicleta, en donde yo era el más inexperto, esa canción fue quien me mantuvo en movimiento: no importa si me movía porque mi fe me cegaba, como el peón de los profetas o si lo hacía como una máquina y nervios, mientras fuera un demonio sin cadenas. (bueno, mejor dicho con cadenas, pero de bicicleta).

Esa es la primera vez que mis rodillas se lesionan. Recuerdo haber despedido al grupo a 20 kilómetros de la casa, para descansar en un centro comercial: mi excusa era que iba a aprovechar y hacer una diligencia, pero la verdad es que mi cuerpo no daba para más y mucho menos podía sostenerles el ritmo, ritmo que necesitaban mantener porque a ellos aún le falta demasiado por recorrer. Al siguiente día me tocó examen médico de rutina para el trabajo. Cuando me fueron a revisar las rodillas, tronaron como engranaje oxidado. La doctora sonrió, yo me reí a carcajadas. Le dije de mi travesía y me dijo: "reposo por una semana, antinflamatorio y nada de bicis" bueno, me tocará primero regresar a casa en ella, como el alcohólico confeso que dice "no voy a beber más, pero tampoco menos" Hoy día, tengo tres meses sin tocar la bicicleta. Tengo que volver a hacerlo.

 



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