El amor de mi vida se quedó con la frase, que la moneda caiga de canto. Nunca supo la historia del cual deriva. En estos días le intenté hacer un resumen en palabras y salió todo un testamento. No es para menos, una historia contada en cinco (05) juegos, con viajes en el tiempo, debate sobre el libre albedrío, paradojas temporales, dioses, vampiros y demonios es demasiado para contar y no aburrirse en el intento.
Ahora bien, yo soy partidario de, para las cosas que no me afectan, uso una moneda (o el típico Dedin Marín) para decidir. A menudo, muchas cosas de la vida son binarias: es o no es, izquierdo o derecho, me quedó o me voy. Un profesor de la universidad que nos daba procesos usaba siempre esa "forma binaria" de expresarse. Sin embargo, otro profesor que dios las dos materias que precedían a aquella, nos invitaba siempre a buscar una tercera opción cuando se nos presenten sólo dos opciones. Según él, normalmente esa tercera opción es la que realmente nos resuelve. También nos advirtió de tampoco ceñirnos a ella si no funciona. Siempre mencionaba que está la manera ideal de tocarse la oreja, la manera sencilla de hacerlo y la manera estúpida de hacerlo.
Y he aquí el clavo: esa tercera opción. A menudo la vida te presenta la ilusión de que estás eligiendo, te deja escoger cara o cruz. Lamentablemente, sin importar o que elijas, tendrás el mismo resultado. Obviamente no al inmediato, que de lo contrario te darías cuenta, sino un poco alejado, lo suficiente para que no te des cuenta. Me acuerdo de una manipulación psicológica en donde permites escoger, a sabiendas que sin importar su elección tú siempre ganas.
Eso pasaba en el juego: en la historia del juego, si el jugador mata al vampiro, no habrá luego quien combata al verdadero enemigo que destruirá al mundo, pero si no lo hace, este terminará destruyendo el mundo por su propia mano. Sin importar lo que escoja, el resultado es el mismo. Estoy viendo la serie Sarah Connor Chronicles y vi exactamente el mismo dilema: sin importar cual máquina ganara la partida de ajedrez, la que gane se convertiría en skynet.
Que se hace en esos, casos? el juego, reflexivo y filosófico, propone que la moneda caiga de canto, crear tantas paradojas temporales que ya no haya destino. En la serie que estoy viendo, solo veían lo binario del asunto.
En las películas de Matrix, también pasa algo parecido. El elegido realmente no tiene elección, sólo le dan la sensación de elegir, para poder perpetuar el ciclo, hasta que el oráculo crea las condiciones para que la moneda caiga de canto. Quienes han visto las tres películas, deberían de entenderlo, los que no, recuerden cuando el oráculo dijo "estoy aquí para desbalancear la ecuación".
Y para quienes leen esta entrada, incluyendo mi yo del futuro: ¿Has conseguido la tercera opción? ¿has creado las opciones para que la moneda caiga de canto? ¿Has desbalanceado la ecuación?
Soy muy escéptica de lo divino, creo en Dios, pero creo en que nos trajo al mundo y lo demás lo tenemos que hacer nosotros mismos, igual de vez en cuando le pido ayuda para que me dé fuerza.. Y de las cosas que no están bajo mi control, pues pensar que está escrito, que haga lo que haga ya hay un final trazado.
ResponderEliminarLa ilusión de la moneda de canto me encanta, porque te da la esperanza de que puede haber oportunidad..
Creo que al final lo que hace que intentemos algo que pensamos que es imposible o que es muy poco probable, es esa esperanza de que pueda haber un resultado distinto y decidir por nosotros mismos, no esperar que pase lo que ya esta escrito (que la moneda caiga de canto)
Yo soy fanático de la teorías del caos: no hay fuerza divina o destino, es sólo caos, es sólo estadística y probabilidades. No por ello signifique que no crea en Dios, pues siempre he dicho que soy su soldado renegado, que cuando necesite a alguien, pues digo presente. Pensar que todo es caos, te permite agradecer las cosas buenas, entender las cosas malas, saber que el "hacer el bien te traerá bien" es falso, que a la gente buena le pasas cosas malas y a la gente mala le puede ir de maravilla. Todo depende de nuestra moneda.
ResponderEliminarPues si, creer que las cosas malas solo le pasa a la gente mala es el error más grande del pensamiento humano, creo q nos han vendido la fantasía de que si te portas bien te va bien y por ende no te deberían pasar cosas malas. Pero resulta que el mundo no funciona así, que la maldad existe y que no discrimina del que en teoría se porta bien o mal.
ResponderEliminarPero ¿Que es portarse bien? ¿Quien nos dice que lo que hacemos es bueno o malo? La misma sociedad, nuestras creencias, todo es relativo, depende del entorno en el se crece, de los valores que acepta esa sociedad en la que se vive..
Hay sociedades en las que una niña de 13 años ya debe casarse y es apta para tener relaciones sexuales. Y en la nuestra, la Latina, pues es mal visto que tenga novio a tan corta edad (Me incluyo en ese porcentaje que piensa que no están preparados). Pero ¿esta bien o mal? Seguiremos aprendiendo los que somos padres, a ser modernos sin perder de vista que siempre queremos lo mejor para ellos.
Y que lancen su moneda para saber si tienen la suerte de que caiga de canto.