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martes, 21 de abril de 2026

Nos rendimos?

Cuanto se puede aguantar hasta  que uno finalmente se rinde? Es una pregunta que se hizo cuando cayó a la lona. No era su día. Si algo lo caracterizaba, era que la lona era su fiel amiga. Siempre caía porque nunca aprendió a defenderse, a mantener la guardia alta. Pero no le importaba. Siempre se levantaba y decía "la lona es incómoda, prefiero seguir de pie". 

Pero algo pasó ese día. Ni siquiera era que tenía los puños abajo. Un derechazo, totalmente predecible. No lo esquivó. Pareciera que lo quería recibir. Apenas era el segundo round. Ya en el primero lo habían molido a golpes, pero resistía. Estaba consciente, pero todo iba a cámara lenta. No quería levantarse. 

Ese día, se preguntaba si quería seguir con esto: recibir golpes, una y otra y otra vez. El sólo sabía levantarse, sacudirse e ir de nuevo contra su oponente como si fuera un tanque. Esa estrategia le servía, pero hoy, ya no quiere levantarse. Miró y no encontró la mirada, esa que siempre estaba allí, que se llenaba de miedo al verle caer pero que, con una sonrisa y tras levantarse, cambiaba a una mirada de alivio y de apoyo. Hoy, esa mirada no está. Hoy, no hay por quién levantarse. Cierra los ojos y respira. Se levanta de nuevo. Le hace un gesto a su contrincante, que, como cortesía profesional, le conceda un pequeño tiempo para recuperar el aliento. "Dios bendiga esos puños, que le vi las entrañas a Júpiter. Vamos, terminemos con esto, hoy no estoy de humor para aguantar un round más. O caes tú, o me desmayo yo".

De nuevo toca la lona. Esta vez no escucha el conteo. sólo ve oscuridad. Levantó los puños, o al menos quiso hacerlo, pero ya era demasiado tarde.

sábado, 23 de agosto de 2014

Fisura en la omnisciencia (última parte)

Acto VIII, Epílogo materializando los deseos.

La calma de la nave, se siente a la par de la información de la inmensa cantidad de señales que inundan las pantallas. La brecha desaparece detrás de nosotros. Un silencio ensordecedor inunda el puente. La ausencia de Beka en el holotanque es tan espantoso como el crujido al que la nave estuvo sometido. Los navegadores, procesaron buena parte de la información captada. "Capitán, señal de radiofaro de la Instalación 03, con fecha terrícola de 07/11/2561, tres días después de nuestro salto temporal" - "Entonces ya estamos en el momento correcto. Hubiese querido estar en la Tierra, pero me conformaré con la 03. Comunícame con la estación para iniciar los protocolos de atraque y repostaje", dio media vuelta, para tener a la doctora Lena y a mi a la vista, "Muy buen trabajo, a ambos. Ltenio felicita a tus muchachos de mi parte, retirate y toma un descanso. Doctora Lena, gracias a usted estamos de vuelta. Quiero que me haga un favor, haga lo necesario para que Beka vuelva al servicio". La doctora Lena, con una sonrisa en la boca, aunque con una cara de agotamiento evidente, le responde: "claro que sí, capitán. en seguida me encargo de ello desde el laboratorio".

La doctora y yo salimos del puente. Al cerrar la puerta detrás de nosotros, la Doctora Lena, intenta desprender sin éxito el proyector de luz sólida de mi traje. "¿Sabes que estás violando el procedimiento estándar para la manipulación de tecnología alienígena en espacio colonizado, verdad?" Le miro, como el padre que le niega a su hija pequeña el permiso para salir a jugar, una ventaja que los más de dos metros de estatura proporciona, "Supongo que fuerza y velocidad sobrehumana compensa cualquier ignorancia sobre procedimientos. Este aparato está a mi cuido y lo estará hasta que considere lo contrario".

De repente, mi visión se torna blanco, justo como cuando se nos apareció la Bibliotecaria. una luz cegadora, que al disiparse, vimos primero la figura, y luego aclarándose con el paso de unos segundos, su rostro. "Amados hermanos, estoy finalmente, como las sagradas escrituras establecen, al lado de mi padre. Ustedes creyeron en mi porque vieron con sus ojos lo que escucharon con sus oídos. Bienaventurados los que crean sin haber visto, porque ellos serán saciados en su sed de conocimiento". De nuevo la luz cegadora, estábamos de vuelta en la nave. El rostro de la doctora me delata que también vio lo mismo. Entro de nuevo al puente, y consigo al capitán con la misma expresión. El resto del personal en el puente parecía inmutado, era evidente que no sufrieron nuestra "alucinación colectiva".

Con más dudas que respuesta voy a la armería para que me quiten el traje de encima. Luego regreso a mi habitación con el proyector en mis manos. Sigo sin pensar para qué lo querrá Beka. Un buen baño, una buena comida y una buena siesta. Perdí la noción del tiempo.

Despierto percatándome de la imagen de Beka en el holotanque observándome. "Hola, Beka, veo que ya estás de vuelta. ¿Cuándo vas a aprender a tocar la puerta antes de entrar?" - "cuando tu y yo dejemos de ser amigos. ¿Listo para reactivar un holoproyector de luz sólida?" - "¿Quién? ¿Yo? ¡pero si ni tengo las herramientas, ni el conocimiento ni la destreza para hacerlo!". De repente, alguien toca la puerta de mi habitación. al abrir, veo a uno de los de mantenimiento con una carreta lleno de herramientas de todo tipo. "Ordenes del Capitán. Todo esto es suyo, por ahora, ponga su dedo aquí."

"ya tienes las herramientas, yo tengo el conocimiento, y no te subestimes, confío en que tienes las destreza. Yo te guiaré paso a paso, haremos que ese trasto funcione". Beka lucía muy emocionada, cual panadera recién mete su futuro postre al horno, a la espera de que se convierta en una obra de arte. La cirugía reconstructiva empezó. paso a paso, pieza por pieza, cables por aquí, tarjetas, por allá, soldaduras en unos puntos, sellados por otro, unos cuantos chispazos... nuevamente volví a perder la noción del tiempo. No sé cuánto tiempo transcurrió. Mi estómago me indica que debieron de transcurrir unas seis horas, porque el hambre era insoportable. Ahora que me acuerdo, ni siquiera desayuné por culpa de Beka, aunque la verdad no me dio hambre hasta ahora. Nuevamente tocan la puerta. Esta vez era el capitán. "Buen día Ltenio, Beka me dijo que me querías mostrar algo, que era personal" - "La verdad es que no sé, Beka me tiene reparando este trasto desde hace unas horas. sólo falta colgarlo en el techo. A ver, ya está"

La imagen de Beka desaparece del holotanque. del proyector empiezan a irradiarse haces de luces, que dieron vida a la imagen de Beka en tamaño real. Veo la cara de asombro de Beka, palpándose las mejillas, deslizando sus dedos entre su cabellera. La misma cara se reflejaba en la del capitán, su ceño fruncido de siempre desapareció, dando lugar a un rostro completamente desconocido para mí. Beka camina hacia el capitán, reduciendo la distancia entre ellos a la mera separación producto de la vestimenta. Toma las manos del Capitán, y los lleva a su rostro. El silencio invade mi desordenada habitación. Un beso apasionado entre una imagen fantasmal y un ser humano ocurre frente a mis ojos. Un beso que terminó por dejarme sin dudas de aquellos amantes que se deseaban con pasión, y que en este instante, el mundo les era ajeno.

"¡Aaaaajá!, supongo que no necesitan a un electricista, iré a ver que hay de comer, porque el hambre me está causando alucinaciones, Capitán con su permiso, me retiro. Le ruego me dejen el cuarto ordenado". Beka, con un tono burlón me responde: "¡pero si el cuarto está desordenado!" - "Considéralo un pago por el trabajo hecho. Además, si estuviese ordenado, les diría, que no desordenen." - "No me tientes con aplicar tecnicismos. Además, no querrás que nos enteremos de tu terminal con chicas ardientes, tus mensajes privados con la Doctora Lena o la cámara de seguridad que destrozaste en un arranque de ira" - "Capitán, Beka sólo estaba bromeando. Y yo también, dejen el cuarto como quieran, sólo procuren estar cómodos y hagan caso omiso a todo lo que encuentren". - "Sí, sólo estaba bromeando. Es hora de almuerzo. El menú te encantará. Por cierto, cuando termines de almorzar, pasa por la oficina de la Doctora Lena. Dice que quiere plantearte una propuesta. y gracias por este regalo y tu silencio al respecto. Toma este etéreo presente de mi parte". Beka levanta levemente su camisa, dejándome ver el piercing de su ombligo.Hábilmente lo desprende levanta mi mano con la suya y deposita esa pequeña joya fantasmal en mi mano. Eran cálidas como las de un humano, suaves como las de un recién nacido, el piercing se sentía, metálico, con peso, lo podía definir perfectamente como uno de verdad, porque lo sentía con mis manos, con mis dedos, aún con mis puños cerrados.

"Desaparecerá cuando te alejes de la habitación. Era parte de mi. Ahora será parte de ti". Es el regalo más extraño que he sostenido en mis manos, son las manos más extrañas que he tocado, es la sensación más extraña que ni sé cómo describir. Con el pequeño obsequio en unas de mis manos, la otra rascando mi cabeza casi calva (estúpido corte militar), salgo de la habitación rumbo al comedor. ¿Qué pasó en mi habitación? No lo sé, supongo que estudiarán anatomía, tal vez jugarán twister, siiiiiii, twister, o quizás estén revisando mis cosas. ¿Cómo se enteró Beka de mi tablet con las fotos? Además, no tiene nada de malo, son puros rostros bonitos, ¡no se les ve nada de los hombros para abajo! Ahora que lo pienso, espero que la Doctora Lena no haya leídos esos mensajes que nunca les envié, aunque conociendo a Beka, es capaz... un momento, ¿y cómo se enteró? ¡si la tablet nunca estuvo conectada a nada! Bueno,que importa, primero lo primero, ¡es hora de comer!

miércoles, 6 de agosto de 2014

Acto VII

Visitando a la bibliotecaria, a velocidad aparatosa

“Ltenio, el Capitán te solicita en el puente”, me dice Beka mientras aparece en el holotanque del hangar. “Dile que voy enseguida”, con un evidente tono de pereza. Al llegar, veo al capitán con el ceño fruncido, como normalmente lo encuentro. “Capitán Guille, Ltenio reportándose”. – “Deja las formalidades”, me interrumpe, “Requiem es un lugar peligroso y desconocido para nosotros. Le costó el puesto al Capitán Del Río y la reputación a Lasky y a Palmer. Quiero que vayas con toda la ayuda disponible. Beka, estás lista?”. Beka, dirige su mirada hacia mí. “Ltenio, al fin saldremos de paseo”, dirige su mirada hacia el capitán. “Estoy lista Guille”. Su imagen desaparece del holotanque. El capitán extrae la matriz. “Ltenio, tráela de vuelta a toda costa y como sea. No es una orden, es un favor que te pido”, me dice mientras la entrega en mis manos. Sostenido la matriz con mis manos, le respondo: “Según el Protocolo Cole, ninguna IA debe ser destruida ni capturada. M encargo de que el protocolo se cumpla y que ella regrese”. La inserto en la interfaz para tarjetas del casco y me la coloco. Siento el singular “clic” de la sujeción y la presurización del sellado. La interfaz visual se despliega y veo a Beka en pantalla. Escucho en el altavoz del traje: “Guille, dejé todas las subrutinas necesarias para facilitar el control manual de la nave” – “Ve, y concéntrate en la misión, de la nave me encargo yo”. “Señor, cuando volvamos y estemos en el año correcto, jugaremos un partido de fútbol”. – “Hecho, y luego nos tomamos un par de cervezas”.

La Serenity se coloca en posición, cerca del planeta – escudo, pero lejos de su campo gravitatorio. Nuestro pelican deja el hangar y se dirige a la entrada de Requiem. Sentado en el asiento del copiloto, veo a esa extraña esfera de metal gigantesca. Sin una pizca de vida, como si de un asteroide estilizado se tratase. De repente, un rayo de color anaranjado nos alcanza. Una estela se ve recorriendo todo el interior de nuestro transporte. Luego, se ve en la parte frontal de la inmensa esfera unas enormes compuertas abriéndose. El pelican, empieza a entrar desde el espacio abierto dejado por el abrir de las compuertas por una fuerza gravitatoria que hasta hace poco no estaba, justo como esperábamos. El Pelican se desliza dentro del planeta, y desde el interior, se observa un ambiente completamente distinto; un cielo azul con nubes, un sol radiante y de un tamaño que no coincide con el que está afuera del planeta. Desiertos áridos en una zona, océanos azules en otro, desde lejos se observan montañas cubiertos de nieve, áreas verdosas que parecieran ser bosques o tal vez selvas. Aún sigo sin comprender, como una raza puede poseer tal capacidad de cubrir un planeta entero con un escudo de metal de kilómetros de espesor, proyectar un cielo tan hermoso dentro de él, y permitir vida en su interior.

“Tenemos un problema. La fuerza gravitatoria es demasiado fuerte para los impulsores del Pelican, a duras penas puedo mantenerlo estable, pero no puedo zafarme”, dice el piloto, la teniente Claudia. – “desvía toda la potencia posible hacia los motores principales, y redirige los impulsores elevadores hacia atrás, si logramos zafarnos, estabilizaremos con lo que podamos”, dice Beka, utilizando el altavoz del traje. _ “Eso intento, pero no nos estamos moviendo lo suficientemente rápido, a esta velocidad llegaremos al suelo antes de poder salir del campo”. – “Sólo necesitamos un empujón, elimina los seguros de sobrecarga y triplica la potencia”. – “Pero eso, freirá los motores!, no tendremos nada para estabilizar la nave, caeremos como una piedra!”, - “Caeremos en caída libre, mejor que a… 15Gs”. De repente, un tirón hacia atrás. Mi espalda se pega al asiento como si me siquiera tragar vivo. Dos estallidos casi al unísono se escuchan. “Los motores se echaron a perder, incluyendo los elevadores. Mayday, Mayday, Mayday, Pelican Bravo Cinco Uno, sin impulsores y en caída libre”. Era un grito al vacío. hay una grave interferencia radial dentro del planeta, que nos impide comunicarnos con la nave. Lo sabíamos, según el informes, el Spartan 117, conocido como Jefe Maestro, liberó sin saber al Didacta, al tratar de contactar con la Infinity para su rescate, en un intento por eliminar la interferencia que en este instante nos está afectando, y que por esa misma interferencia la Serenity está posicionado tan lejos del planeta.

“Teniente Claudia, ya estamos fuera del campo gravitatorio?” – “del proveniente del pozo gravitatorio, sí. Pero aún nos queda la gravedad innata del planeta, y sólo tenemos dos paracaídas…” – “Qué! Sólo dos? Como que no pensaban en transportar gente o qué?” Beka nos interrumpe: “Los Pelicans son básicamente para transporte de provisiones, además son extremadamente confiables. No se prevee el que no puedan aterrizar en una pieza”. – “Bueno, todos los días, se aprende algo nuevo.” Tomo uno de los paracaídas y voy hacia el compartimiento de atrás. “Maestro, su fe le permite lanzarse a unos 1.500 metros de altura y llegar al suelo sin un rasguño”. Jesús me mira con cara de asombro y luego vuelve a su actitud sereno y calmado, “Interpretaré su expresión como un sí. Doctore Lena, el paracaídas es para usted”. – “Pero si jamás me he lanzado en uno!” – “pues hoy es su día de suerte, este será su primer salto”. Entre sofi y yo, le colocamos el paracaídas, mientras le enseñábamos los pasos que tenía que seguir. “Teniente Claudia, el otro paracaídas es para usted. Avísenos cuando estemos a la altura correcta para saltar”. En tan sólo unos segundos, “listos para saltar, en tres, dos, uno, ya!” Levanto en mis brazos a la Doctora Lena, y doy un salto para alejarnos lo más posible de la nave. Jorge, hace lo mismo con Jesús. – “Doctora, la voy lanzar para alejarla de mí, ya sabe, cuando la aguja marque en verde, tire de la cuerda” – “Pero y ustedes?” – “despiértenos cuando llegue a tierra, bueno, al piso”. Trascurrieron otros segundos, y el paracaídas de la doctora se despliega, al igual que el de la teniente. Mientras vemos como ellas ascendían, mejor dicho, como nosotros íbamos al encuentro apresurado con el suelo. Dios, creo que esto va a doler. El traje y el escudo de fuerza deberían de absorber gran parte del impacto, nuestro huesos tratados deberían de mantenerse intactos, pero sin lugar a dudas, va a doler. Veo el suelo acercarse a mí, ya está enfrente de mí, ya…

“Ltenio, Ltenio, estas bien?”. Escucho a Beka gritándome. “Juro, que no vuelvo a beber, no vuelvo a beber” – “Pero si eres abstemio!” – “igual, no vuelvo a beber, no vuelvo a beber”. Me levanto del suelo, con todo el cuerpo adolorido, y el mundo dando vueltas frente a mis ojos. Tardé un poco de recobrar completamente la consciencia y darme cuenta del entorno que nos rodea. Me levanto del suelo, con el cuerpo aún adolorido, pero sorprendentemente puedo moverme sin mayores inconvenientes. Echo un vistazo a mi alrededor, y veo a la Doctora Lena, a la teniente Claudia, a Jesús y al resto de mi equipo acercarse desde puntos distintos. Todos estaban bien, al menos de una pieza. “Están todos bien?”, pregunto. Sofi me responde con un tono sarcástico: “si con bien te refieres a que estamos de una pieza, pues sí. Lo que sí es que pareciera que me hubiese aporrado un Brute” – “Así estamos casi todos. Vayamos al Pelican, a ver que nos quedó de armamento y munición que aún nos sirva, y luego vamos a buscar a la bibliotecaria”. De repente, veo a Jesús extender sus manos. Murmuró algo que no entendí, pero absolutamente nada, y como por arte de magia, todo el dolor de mi cuerpo desapareció. “su fe es extraña, fuerte, pero extraña. Tienen fe suficiente para levantar montañas, pero no conocen el amor que les tiene mi padre”. – “Maestro, lo que profesas funciona a la perfección en tu era, pero 2560 años después, muchas cosas se olvidan, a otras le restan importancia. Yo personalmente soy de los que no oran pero ni un poquito, pero sé que está allí alguien velando por nosotros, y según sé, nos dará lo que necesitamos sin pedirle, y nos negará lo que no es para nosotros, aunque le roguemos, eso lo digo por mí, los demás, allá ellos, Y gracias, por quitarnos de encima el dolor”. – “Ltenio, creo que has sido muy drástico con El Maestro, pudiste haber sido más… diplomático”, me dice Beka desde mi auricular. "Él sabe leer la mente, y sabe exactamente lo que le quiero decir”. – “Así es hermano mío”, contesta Jesús. “lo ves? Tal vez deberías hacer tú la prueba, a ver si puede leerte la mente”, Beka, se sonroja. “Transpondedor del Pelican localizado a 2 kilómetros hacia el norte, marcando zona de impacto, señales amigas, y señales enemigas”. Varios puntos rojos rodean la nave. Nos espera una grata bienvenida al encontrar la nave.

Nos acercamos sigilosamente hasta las cercanías de lo que queda de la nave. Unos robots humanoides, con cuerpos de escarabajo, brazos y piernas alargadas, de armaduras cromadas con piel brillante color azul, como de dos metros de altura, husmean la nave. Son prometeos, una especie de “nativos” robóticos de este planeta. Eran humanos antiguos, de más de cien mil años de edad, convertidos en IA por el Didacta, y esclavizados en esos cuerpos robóticos para luchar a sus órdenes. Ya no guardan rastro de su humanidad, sólo son robots que actúan como robots y que procesan con redes neuronales humanas. Estaban acompañados por otros robots más pequeños, de aspecto felino, andaban en cuatro patas, y tenían una cola, cuyo extremo terminaba en una especie de arma laser. El enfrentamiento duró poco. Unos cuantos disparos, unas granadas. Balas certeras y explosiones en los lugares adecuados, los hicieron desintegrarse, tal y como decían los informes que ocurren, pues eran luz sólida con armadura (sigo sin entender cómo es que la luz puede solidificarse, no me imagino un bate de luz sólida). Nunca llegué a creerlo hasta el día de hoy.

Contemplo intacto el vehículo todo terreno que traíamos enganchado a la nave. “Vaya! el Jabalí está intacto!, ya no tenemos que andar más a pie. Sí que son buenos estos bichos, ni un celular raspa-hielos aguantaría un golpe así” – “un qué?” pregunta la Doctora Lena completamente desconcertada. – “un celular raspahielos!. Año Mil Novecientos noventa y pico, los celulares tenían el tamaño de un raspa-hielos, esa herramienta para hacer cepillados…”, me mira aún más desconcertada, “luego lo busca por internet”. Tras reagrupar las armas y municiones, nos embarcamos en el jabalí, con la teniente Claudia como piloto, Sofi como copiloto, Mientras me encargo de la artillería Jorge y Lucho iban colgados a los lados, para que la Doctora y el nazareno fuesen en los asientos traseros. y así seguimos nuestra travesía.

Al fin llegamos. Aunque nunca habíamos visitado a Requiem, los informes detallados y precisos de la nave Infinity nos fueron de gran ayuda, Un grupo formidable de Prometeos y gatos al frente. Dejamos al nazareno y a la doctora en un lugar seguro, alejado del que pronto será el campo de batalla. Avanzamos con violencia, la ametralladora en mi mano no paraba de escupir balas, la Teniente Claudia realizaba maniobras evasivas cuando se veía rodeada y atropellaba a los que se descuidaban. El resto del grupo tampoco se quedaba atrás. Jorge realiza disparos certeros con su rifle francotirador, a pesar de los abruptos acelerones, bruscas frenadas y violentos cruces. Lucho repartía granadas cual vendedor de periódicos en las películas americanas.

Una vez limpiado el terreno, regresamos por los que dejamos atrás. Nos internamos en el enorme edificio. La última parte del trayecto, lo tuvimos que recorrer a pie, pues eran pasillos angostos. Llegamos. Frente a nosotros, una extraña estructura en forma de aros. Una especie de consola frente a ella, sin mandos, sin teclas. La Doctora Lena se acercó y de repente una especie de teclado holográfico se proyecta. “Ltenio, debes insertarme en la consola para poder activar el portal”. Extraigo la matriz de Beka de mi casco, y se la entrego a la Doctora. En el panel, aparecen una gran cantidad de símbolos en lenguaje forerunner, lo deduzco, porque no entendía absolutamente nada. De repente, Una luz cegadora nos nubla la visión, fue tan rápido, que los visores de los cascos no pudieron adaptarse a tiempo. Levanto mis pistolas sin saber a qué apuntar, esperando algún sonido, algún impacto. Al disiparse la luz y volver la visión, la vi. Allí estaba, frente a nosotros. La Bilbiotecaria, o al menos lo que queda de ella, pues era la IA de ella misma antes de sacrificarse para estar con sus seres preciados, nosotros, en los últimos momentos de la primera gran extinción. 

“Bienvenidos sean. Soy la bibliotecaria. Ustedes no deberían estar aquí, al menos no tan pronto. Los dones en ustedes aún no deberían haberse desarrollado tan rápido como abandonar su planeta. Pero, si varios de ustedes corresponden, aunque ni tú Jesús, ni tú Ltenio, deberían de haber dejado la Tierra.”

“Señora, soy Lena, Lena Katina, Jefe científica de la nave Serenity. Tras entrar al desliespacio de regreso a la Tierra, al parecer viajamos atrás en el tiempo, llegando a esta época. Queremos regresar a nuestro tiempo, el año 2560, pero no sabemos cómo, por eso hemos llegado aquí, en busca de respuestas”.

“Las respuestas las sabe Jesús, Su Don se ha desarrollado completamente. Es capaz de conectarse con el dominio, permitiéndole ser omnisciente, e incluso tener poderes más allá de la lógica, aunque sea un simple humano. El dominio le ha enseñado lo que necesita saber y lo que necesita enseñar. Jesús, ya sabes lo que debes de hacer, ¿no es así?”

Jesús asiente la cabeza, ante la pregunta de la Bibliotecaria. No entendí muy bien. ¿Qué es eso del “dominio”? ¿Quizás alguna especie de fuente de información? Tiene sentido, si es algo muy avanzado para nosotros, le sería más fácil interpretar como padre. Pero si el espíritu santo no existe, ¿Qué embarazó a la madre de Jesús? ¿Hermafroditismo, tal vez?

“Ltenio, ¿Estás bien” me pregunta inquieta la doctora. “Sí, sólo que aún no escucho lo que quiero oir, cómo regresar a casa”. La Bibliotecaria prosiguió con su explicación:

“Los viajes en el tiempo están prohibidos por las enseñanzas del “manto de responsabilidad”. Pero ustedes lo realizaron sin querer, así que es justo que vuelvan. Su IA Beka ya tiene las coordenadas para la apertura de la brecha desliespacial, pero Jesús debe quedarse para conectarse con el dominio, y readaptar los parámetros de la brecha para enviarlos de regreso a través de la señal de interferencia que mi marido está usando y usará para liberarse de su prisión.” 

Se refería al Didacta, responsable del incidente de New Fenix en la Tierra, en el año 2557. El jefe maestro lo liberó sin saber que era una trampa, al intentar comunicarse con la Infinity para su rescate. Sabíamos qué no hacer, y qué no tocar para dejarlo donde está, pero aún no sabía cómo regresar a la nave. Ya sabemos cómo regresar a casa, pero no podíamos comunicarnos con la Serenity por culpa de la interferencia. Vemos a la Bibliotecaria desaparecer. Toda la habitación vuelva a la normalidad. La Doctora Lena extrae la matriz de Beka de la consola. Jesús extiende su mano, pidiendo amablemente la matriz. La Doctora Lena duda por un instante, no sabía lo que pretende el nazareno. Sin embargo, en un acto de fe, se lo entrega. 

“Beka, aunque sin un cuerpo que te sostenga, tienes un espíritu, un alma concedida por la gracia de mi padre. Háblale al Capitán Guille, a través de la gracia de mi padre, lo único que necesitas es fe para hacerlo.”

La matriz de Beka brilló con una intensidad anómala. De repente su voz inunda toda la habitación. 

“Capitán Guille, aquí Beka. Código de autenticación Tita-Tita-Mambrú-Málaga. Solicitamos Extracción en pelican. No crucen el horizonte hasta dentro de dos horas. Repito, no crucen el horizonte hasta dentro de dos horas. Hay un campo gravitatorio de alta intensidad que debemos desactivar primero”.

“Beka, ¿Eres tú? Pero, ¿Cómo es posible? Esto no puede ser mi imaginación. El código de autenticación es confidencial, ni siquiera lo sé yo, pero está en la red neuronal. Un pelican estará con ustedes en dos horas.”

Ahora sí, no vuelvo a beber. Acabo de escuchar la voz del Capitán en la habitación. Todo el mundo está tan asombrado como yo. Todo el equipo se han quitado los cascos para conseguirnos con las miradas atónitas. 

“Muy bien equipo, es hora de moverse, tenemos un campo gravitarorio que desactivar en menos de dos horas, no hay tiempo que perder”. Jesús me entrega la matriz. La inserto en el casco y me lo pongo. El resto del equipo hace lo mismo. Partimos a toda prisa hacia el jabalí. 

Llegamos al pozo. Beka me indica que la extraiga y la inserte en la consola cercana al gigantesco pozo, que más bien debería llamarse cráter gravitatorio. Veo su holograma proyectarse. No entiendo por qué la insistencia de las IA en proyectarse. ¿No deberían invertir los recursos para proyectarse en tareas más importantes? Ha de ser porque es un ínfimo porcentaje de recursos los que necesita. Así que tienen para presumir.

“Ltenio, ¿ves ese proyector de luz sólida, arráncalo nos lo llevaremos, aquí no hará falta, pero no se lo entregues a nadie”, me dice Beka mientras señala con su dedo fantasmal la ubicación del proyector. Tenía el tamaño de un balón de futbol. “Ya voy Beka. ¿Cómo va la desactivación?” – “Está casi listo. Estoy programando su reactivación y el cierre de las compuertas para cuando nos marchemos”. La Doctora Lena no para de pulsar botones en el teclado holográfico. Parecía saber muy bien lo que hacía. Mientras tanto, voy y arranco de un solo tirón el proyector. 

Pasaron las dos horas, en el cielo, vemos las luces parpadeantes de un pelican descender. Aunque iba rápido, no venía tan estrepitoso como lo hicimos nosotros. Eran muy buenas noticias. El campo gravitatorio estaba desactivado.

“Beka es hora de irnos”, exclamo con alegría. Pero la veo, su rostro, tenía un aspecto de muy cansada, sus ojos se cerraron. La vi desplomarse y luego desapareció,

“Tranquilo, Ltenio”, dice la Doctora Lena, “se saturó con toda la información que extrajo. Por eso está bloqueada. Ya todo está hecho. Una vez en la nave, y descargada su memoria en los servidores de la nave, volverá a su estado normal. Toma, guárdala”.

En un instante el pelican descendió sobre nosotros. El regreso fue muy tranquilo. Tras cruzar el horizonte, y contemplar la negrura del vacío del espacio, vimos como las compuertas empezaron a cerrarse hasta impedir que el último haz de luz saliera.

Llegamos a la Serenity. Todo pasa a una velocidad imposible de describir. La matriz de Beka están en su lugar. Beka no aparece, pero sí las coordenadas. La brecha se abre. La voz de Jesús inunda el puente.

"Bienaventurados los que tengan fe. Finalmente me reuniré con mi padre a su derecha. A ustedes les veré después".

Le vemos en el puente. allí estaba. tan real como de carne y hueso, no como las holoproyecciones. De repente desaparece, seguido de una enorme sacudida.

"Capitán, entramos a la brecha, pero está colapsándose. Lo único que lo mantiene abierto son... nuestros escudos. Si llegan a ceder, partirá la nave en mil pedazos".

"Eso no pasará. Siga adelante. Salgamos de esta brecha, y estaremos en casa".

Luego de un tiempo que parecía ser infinito, multiplicado por las sacudidas de la nave, al fin salimos de la brecha. Las pantallas se llenaron de ciertos de mensajes provenientes desde todos los rincones. Finalmente llegamos a casa. Pero aún faltan cosas por hacer: Despertar a Beka, comer un poco porque tanta emoción me dio hambre, y lo más importante: que hacer con el proyector de luz sólida que Beka me ordenó arrancar? Cuando despierte en el siguiente capítulo me dirá. 

domingo, 29 de junio de 2014

Fisura en la omnisciencia. Parte II

Ahora, sí, es hora de pasar a limpio lo escrito a lápiz y papel.

Acto V: Decisiones 

En mi mente aún me inquieta las IA, particularmente Beka. Parece aún más humana que yo. Ahora que lo pienso "en frío", es obvio que entre ella y el Capitán Guille hubo, o más bien, hay algo. Tal vez sea por estar demasiado tiempo congelado, lo que me hace pensar cosas de más. De repente, mi meditación es interrumpida por la imagen fantasmal de Beka en el holotanque. - "¡Deberías tocar antes de entrar!" - "Conozco a la perfección la morfología humana, y además, me cercioré de que estuvieses vestido antes de entrar." - "Querrás decir, antes de aparecer." - "Sólo es tecnicismo. Ltenio te solicitan en la sala de mando". ¿Sala de mando? ese lugar está reservado para oficiales de alto rango y reportes prioritarios. ¿Qué voy a hacer yo ahí? Bueno, con ir, averiguaré. Espero que haya pasapalos, aunque no lo creo.

Entro a la sala de mando. Veo sentado frente a la mesa proyectora al Capitán, al nazareno, a la jefa científica Lena, y en una esquina de la mesa, la imagen holográfica de Beka. Creo que soy el último en llegar. Me dispongo psicológicamente al sermón sobre la puntualidad, que gracias a Dios no ocurrió.

-"Ltenio, toma asiento". - Me dice el Capitán con un tono sereno. Tomo lo única silla vacía que queda. Miro a mi alrededor en busca de pistas sobre pasapalos. Beka interrumpe mi búsqueda diciendo: "Ya ordené a la cocina a que nos preparen unos pastelitos de queso. Los marines lograron recopilar una buena cantidad de provisiones. Con la mayoría del personal en congelamiento, tenemos provisiones para un mes¨.

-"Gracias por el reporte, Beka". - interrumpe el Capitán. - "Pero no ordené congelar al personal." - "Me tomé la libertad de hacerlo, de acuerdo a lo que pude inferir de sus intenciones." - "De todos modos, eso te iba a ordenar, pero para la próxima, espera a que te lo oficialice." - "Entendido." - El Capitán continuó con su discurso. - "Es un hecho que no haremos nada aquí, salvo consumir provisiones. Necesitamos una solución al menos remotamente viable a nuestro problema actual y no la tenemos. Así que debemos ir a buscarla" - "Supongo que se refiere a alguna instalación Forerunner". Responde Lena. - "Es lo que tengo en mente, pero ¿en cuál buscar?"

De repente, Jesús, el nazareno, alza sus manos y exclama: -"La misericordia de Dios no tiene límites, muchos de sus actos, son sacrificios hechos por los seres que el más quiere." - "Bueno, el mesías ha hablado." - Respondo cual iluminado por una epifanía. -"Requiem, allá es donde tenemos que ir. La Bibliotecaria es nuestro mejor oportunidad para una posible solución." -"Requiem, Instalación 04, El Arca, ya no existen". - Dice el Capitán frunciendo el ceño. - Beka, sonriente, le contesta: "Capitán, todas las instalaciones destruidas por el Jefe Maestro y mi colega Cortana, junto con la flota de la UNSC, en los años posteriores a 2552, aún permanecen intactos en este instante." - Un cambio de expresión en el Capitán, confirma su aprobación. - "Es cierto. Doctora Lena, ¿cree usted poder manipular la tecnología Forerunner y concedernos una entrevista con La Bibliotecaria?" - "Sin problemas." - Responde la doctora. 

"Está decidido. Ltenio, tu equipo Corsario escoltará a la Doctora Lena hasta la Bibliotecaria. Doctora Lena, contactela y obtenga las respuestas necesarias para sacarnos de aquí. Beka ordena al puente tomar rumbo a Requiem." - "Hecho", responde Beka asintiendo con la cabeza. -"Ltenio, partirán una vez que lleguemos." - Me recalca el Capitán. - "He visto lo que pasará, y debo ir con ellos para cumplir la voluntad de mi Padre". -Adivinen quien lo dijo. 

El Capitán de nuevo, frunciendo el ceño. -"Supongo que no cambiará de idea, maestro. Ltenio, escotarás a la Doctora y a Jesús" - "Entendido. La logística en suelo la estableceré yo. Así que seguirán mis instrucciones al pie de la letra" - (¿Y dónde tendrán los pies las letras? ha de ser algo metafórico, supongo. Eso me pasa por quedarme dormido en las clases de Castellano y Literatura.) - "Requiem es un planeta escudo con fuerzas hostiles formidables. Espero que estén conscientes de ello." - "Amén." - dice Jesús, cerrando sus ojos y bajando su cabeza.

Sólo faltan dos actos más. Pero mejor aquí descansó para mañana trabajar, que aquí se quedó tecleando y por eso bostezando estará. Además el acto que viene, aunque ya está escrito, hay que corregirle ciertas cosas. ¡No me había fijado que no le había puesto una sola palabra en la boca de Jesús! y ¡tanto que tiene que hablar".

sábado, 31 de mayo de 2014

Fisura en la omnisciencia.

Con el permiso de Microsoft, la religión cristiana, bk, y a quien más pueda afectar.

Acto I: Brinco deslitemporal.

Despierto con una terrible jaqueca. Al abrir los ojos, veo a la doctora Marie. “¿Hasta cuando me van a inyectar información en la cabeza? No es que no quiera, pero despertar con un dolor de cabeza del tamaño de una cachapa de Maracaibo no es muy divertido que se diga”, grito mientras intento orientarme dentro de la sala que me parece dar vueltas sin parar.

“No es mi culpa, las instrucciones las carga beka, yo sólo las ejecuto” me dice Marie soltando una carcajada. “ya voy a formarle su jaleo, para que me deje tranquilo” respondo mientras me coloco el uniforme. De repente, ocurre una sacudida violenta y prolongada, que casi lanza a Marie al suelo. Mis reflejos aumentados, gracias al proyecto Spartan V, me permitieron alcanzarla en el aire, antes de que se golpeara con el suelo.

Marie me mira sonriente “me alegra haberte despertado, sino me hubiera comido el suelo”, comenta. En respuesta le digo: “dale gracias al equipo que me encontró, estar congelado por casi quinientos años, y que de ñapa me hayan hecho esto, es algo un poco más que suerte”.

La dejo de pie y corro a toda prisa al puente. Si bien la Serenity no es ni la mitad de lo que es la Infinity, para que dé un sacudón tan grande, o es un impacto con un megacañón o es que nos llevamos por delante alguna nave. Llego al puente. Tras abrir las compuertas veo al Capitán Guille frunciendo el ceño. Beka, linda como siempre, se ve pensativa en el holotanque. “Capitán, la salida del desliespacio está completado. Las coordenadas corresponden al destino previsto, pero no hay señales de las estacione orbitales de la tierra” – “Beka, ¿cómo es posible que las estaciones orbitales no aparezcan, si antes del salto aún teníamos comunicación con ellas? Tú misma pediste la autorización para nuestro repostaje” – “Lo sé Capitán”. Los ojos de Beka se tornan hacía mí, sonriendo me dice: “Bello durmiente ¿qué tal tu siesta?” – “Bueno, gracias a ti, la siesta estuvo bien, pero el despertar… por cierto, ¿y el sacudón de ahorita? Fue un salto al desliespacio o más bien una abarrancada al desliespacio” – “Es lo que estamos analizando.”

Miro la pantalla gigantesca frente a mí, veo la Tierra, azulada, inocente. Jamás creí poder contemplarla desde el espacio exterior, que era algo exclusivo de los astronautas. Ahora, es algo tan cotidiano como comer y dormir. Vuelvo mi mirada al holotanque, “Beka, ¿es mi imaginación o la Tierra está “menos gris” que de lo que recuerdo?” El Capitán Guille mira la pantalla con detenimiento, se percata de lo mismo. “Beka, revisa si hay transmisiones desde la Tierra, también haz un escaneo de la superficie. Ubica los atracaderos y pídeles autorización para repostaje.” – “En seguida, Capitán. Capitán, no detecto transmisión alguna Los atracaderos… véalo usted mismo”. Aún me cuesta entender como una inteligencia artificial puede adoptar forma holográfica humana, y más aún hablar como humana, reír, bromear, mientras está conectada a todas las funciones de una nave, del tamaño de una ciudad que alberga más de mil personas.

En la pantalla sólo se ve… naturaleza. Desiertos, praderas, océanos. En las ubicaciones donde se suponen están los atracaderos, sólo hay naturaleza. Digo en tono bromista: “ja, creo que aparte de saltar al desliespacio, saltamos hacia el pasado. Ahora sólo falta que nos consigamos con romanos”. El Capitán Guille, frunciendo aún más el ceño, dice: “Ltenio, eres más viejo que la sumatoria de las edades de los que están en el puente, compórtate” – “haber dormido por casi quinientos años otorga un muy buen sentido de humor. Además, estamos en el lugar correcto, pero no hay nada que nos resulte familiar. Eso sólo significa que estamos en el momento incorrecto. Beka, ¿podrías ubicar el cerro donde se supone crucificaron a Jesús?” El Capitán Guille, se pone la mano en la cara. “Beka, creo que la terapia de conocimiento le está afectando el juicio, Deberías considerar suspender el tratamiento” – “Capitán, acabo de hacer lo que sugirió Ltenio, y… esto le parecerá interesante”.

En pantalla se ven tres astas, cada una con un ser humano colgado. El Capitán no acaba de salir de su asombro. “Esto… ¿Es posible? Bueno, qué más da. Ltenio, toma un pelican, llévate a tres Spartans más y rescata a… Jesús.” – “¿Qué? Eso lo harían hasta los cadetes aspirantes a marines, ¿va a enviar a cuatro Spartans a luchar contra… unos romanos con escudos y espadas?” – “Sí. ¿Algún problema con la orden?” – “No, son solos unos romanos con escudos y espadas. Los derrotaría aún con mis antaños 1,69 metros de estatura, miopía, y cálculos renales incluidos”. Miro a Beka, y le digo con un tono de vacile: “¿me acompañarías en este paseo? Será divertido.” – “Lo haría si tuviese cuerpo y si no tuviese la responsabilidad de todo una nave, lo cual te incluye a ti, soldado. Rescátalo y tráelo a la nave para su posterior examinación. ¿Está de acuerdo con esa orden, Capitán?” – “Claro que sí. Ltenio te encomiendo la alteración de toda una línea temporal”.

Acto II: Rescatando al Mesías.

“Tres minutos para aterrizaje. Prepárense a Salir”, indica el piloto a través de los altavoces del pelican. “Muy bien, compadres. Este es el plan. Al descender Lucho y Jorge se encargarán de intimidar. Tiros al aire, empujen con fuerza a los soldados. No quiero muertos, no es que no provoque. Sofi, tú y yo bajaremos la cruz, lo desataremos y le aplicas los primeros auxilios. Lo estabilizamos, lo subimos al pelican y regresamos a casa. Este traje me provoca claustrofobia”

El pelican toda tierra. Lucho y Jorge disparan sus fusiles al aire. Lucho toma a uno de los soldados romanos y lo arroja a metros de distancia, como si de un balón se tratara. Otro soldado desenvaina su espada y lo agita contra Jorge, quien atrapa la espada en el aire, se lo arrebata como un dulce a un niño, y lo pone justo frente al soldado. “corre, si es que quiere vivir”, dice a través de los altavoces de su traje. El soldado corrió como si hubiera visto un demonio. “situación controlada, Ltenio”, dice Lucho desde su intercomunicador.

Mientras tanto he levantado la cruz del agujero del que estaba anclado. Para un Spartan es una simple tarea, que para cualquier humano es algo imposible. Lo dejo caer lentamente hacia atrás, en donde Sofi espera para amortiguar la caída. Sacamos los clavos que sujetaban el cuerpo moribundo a la cruz. Sofi abrió el maletín de primeros auxilios, y empezó con su aplicación. “Ltenio, ayúdame a levantarlo. Debemos cicatrizar sus heridas con bioespuma, para evitar desangramiento e infección”, dice mientras agita el spray, del tamaño de un extintor. En un abrir y cerrar de ojos, el cuerpo sangriento estaba cubierta de espuma blanca. Con la destreza propia de un médico veterano, Sofi, coloca los medidores de signos vitales. “Veamos. Deshidratación, desnutrición, ritmo cardiaco por debajo de lo normal”, murmura mientras le coloca unas tres inyecciones. Mientras tanto, despliego la camilla. “¿Ya está estabilizado?” – “Sí, sobrevivirá sin problemas el viaje de regreso a la Serenity”.

Acto III: Preguntas sin respuestas.

“Guille, nuestro invitado ha despertado. ¿Quieres ir a verlo?”, le dice Beka al capitán. Ambos no se han percatado de mi presencia, pues hace unos días descubrí que en la sala descanso hay un punto muerto donde los sensores de la nave no alcanzan a cubrir, convirtiéndolo en mi lugar preferido para cuando no quiero que me molesten, sobre todo cuando quieren averiguar, a través de mí, la vida en el siglo XXI.  Desde que conocí al Capitán y a Beka, he notado que siempre están juntos, y de vez en cuando se ven con una mirada pícara. Tal vez Beka sea una copia digital de la red neuronal de la esposa del Capitán, o simplemente soy yo imaginándome cosas. Son pocas las Inteligencias artificiales hechas a base de cerebros humanos, de hecho sólo una, Cortana, la que fue acompañante del Jefe Maestro, es la que aparece oficialmente registrada.

El capitán abandona la sala, mientras la imagen de Beka se desvanece del holotanque. Cuando me dispongo a abandonar la sala, reaparece la imagen de Beka, reclamándome: “Ltenio, ¡sabes que es de muy mala educación espiar a las personas!” – “En mi defensa diré que primero estaba yo antes que ustedes en la sala, además no espiaba, ¡ni sabía que estaban ustedes aquí!” – “mientes peor que una IA recién creada. Menos mal que llevas casco de combate en batalla, porque si no, no engañarías ni a un grunt.” – “Está bien. Me disculpo. ¿Me perdonas si te llevo de paseo en la próxima misión?” – “¿Nunca has tenido suerte con las chicas verdad? Luego te enseño algunas técnicas para que puedas ligar, ¿Te parece? Esto es el colmo, una IA le dará clases a un humano sobre como ligar.” – “Para tu información siempre tengo suerte, ¡la suerte de que me rechacen siempre!” exclamo con una sonrisa forzada.

Me dirijo a la enfermería, en donde se encuentra… es extraño nombrarlo de manera tan… ¿Jesús? ¿Maestro? ¿Mesías? Intento encontrar el sustantivo adecuado para el momento en que me dirija ante él. Fracaso humillantemente en mi búsqueda.

“¿Qué es lo que han hecho? Han alterado la voluntad de mi padre, No era ni el modo ni la forma yo había visto el desenlace, y no era este.” Exclama nuestro invitado sosteniendo su cabeza con su mano mientras la agita. El Capitán le pregunta: “Lo hecho, hecho está. Ahora está en la Serenity, y debo suponer que su omnisciencia ya le habrá dicho qué es, quien soy, y qué es lo que quiero.”

“La sabiduría de mi padre es infinita. El hijo del hombre está limitado por el peso de la carne. Veo lo que tú llamas Serenity, pero no comprendo lo que es. Sé quién eres, pero no deberías estar aquí, no en este momento. Y sé que es lo que quieres, pero no tengo la respuesta a esa pregunta.”

Esas palabras fueron como lanza al corazón para todos los presente en la enfermería. Mientras miro a Beka, exclamo: “una fisura en la omnisciencia. Y nosotros nos colamos por ahí. Ahora vamos a ver cómo llegamos a casa a tiempo.” Beka me mira, y con una sonrisa sarcástica en su rostro: “Ya estamos en casa, sólo que llegamos demasiado temprano, incluso para el desayuno”.

Acto IV: Despachando al invitado.

Estoy acostado en mi camarote. Mi limitada y estrechamente mente sólo quiere volver a una época donde pueda sentirme cómodo. Puede ser el siglo XXI, puede ser después del año 2553, año en el que culminó la guerra humano – covenant. Pero no este.

“Beka, ¿estás ahí?” digo en voz baja, La imagen de Beka aparece en el holotanque enseguida. “Estoy conectada a la nave, y tengo acceso a todos los sensores disponibles y funcionales. Así que siempre estaré presente en toda la nave en todo momento.” – “Tienes razón. ¿Ya consiguieron como regresar al tiempo correcto? Qué harán con… ya sabes quién” – “Los cerebritos aún no consiguen la forma de hacerlo. He analizado toda la información disponible, incluyendo la información obtenida por Cortana de los forerunners, de los floods e incluso de los covenant, pero no hay registro alguno sobre viajes en el tiempo. Así que podría congelar a todos por unos 2561 años, para que despierten en el año correcto. No te asustes, es broma. Ya encontraremos la solución. Respecto a Jesús de Nazareth, el Capitán Guille aún no ha decidido qué hacer. Yo en lo personal le practicaría una autopsia para encontrar lo que lo hace diferente al resto de los humanos, pues según la Doctora Marie, fisiológicamente es un ser humano común y corriente. Y tú, ¿qué harías?”

Esa pregunta me dejó pensativo. Pero mi cabeza está en blanco. Quizás sea el hambre que ha llegado como salida de santos, lleno de sonidos. “No lo sé Beka, pero se me antoja en este instante una bomba estomacal” – “¿Pizza casera con salsa mal hecha, mortadela, mango y aceitunas mal picadas? Puedes dirigirte al comedor que ya la están preparando. Me tomé la libertad de pedirte un batido de mango con leche de soya y azúcar. Mientras tanto respóndeme, ¿Qué harías?” – “Aún no lo sé, quizás me ayude a tener una respuesta si sales a dar un paseo conmigo” – “¿Tú no entiendes el desprecio, verdad?” – “Lo entiendo perfectamente, sólo que no le hago caso. Y ya que insistes. Nada más simple que devolverlo al palacio de Pilatos, amenazar a Pilatos para que lo vuelva a enjuiciar en público, y que la historia se termine de desarrollar como siempre la hemos conocido, si nuestro invitado tuviese la respuesta sobre cómo regresar a casa, te aseguro que pensaría otra cosa”.


¿Fin? Tal vez. Aunque debería darle un desenlace digno a nuestro visitante.