Contrario a lo que pueda indicar el título de la entrada, hoy estoy de relativo buen ánimo, no uno en que me quiera comer el mundo entero, pero tampoco es que ando de ala caída como dice algunas personas suelen decir. He estado barajeando un poco, no es que reflexione (ni que fuera filósofo, es que no me pagan por pensar) sino que es conocimiento que de alguna manera quiero estructurarlo para entenderlo de mi parte. Eventualmente realizaré ese ejercicio con Selene que últimamente me ha sorprendido.
El caso que me deja pensativo es un video que vi sobre el sexo en la perduración en una especie. Les anticipo (y me recuerdo a mí mismo cuando lo vuelva a leer) que no hay nada de porno, romanticismo, ni mucho menos erotismo (en uno de estos días, algo así debo escribir, Selene me ha dado buenas ideas en algún momento). Se trata de evolución. De acuerdo al video, la razón por la cual casi todas las especies se reproducen sexualmente, que dicho de manera más simple (y ya, por favor, no se imaginen dos perros pegados, un león encima de una leona o a Mía, hay muchas Mía´s, pongan el apellido que quieran) es mezclar material genético, mezcla al azar, sólo eso. Esa forma, tan desgastante tan impredecible, es preferible a la partenogénesis, que es básicamente una clonación, porque es un óvulo que se vuelve individuo, una réplica de la madre.
Aquí está la clave: no dije "réplica exacta", sólo dije réplica. Todo material biológico no se copia de manera precisa, siempre hay errores, a menudo imperceptibles, pero siempre hay y, poco a poco, se van multiplicando. Por otro lado, es unas sentencia de muerte porque apenas le consigas una debilidad en su defensa, hasta allí llega su invulnerabilidad, su perfección.
En la mezcla, como es al azar, puede pasar de todo: descendencias con todos los errores, con más, con menos, con errores corregidos. De niño, interpreté la teoría de la evolución tipo: "quiero, luego desarrollo", usando a las jirafas de ejemplo: "quiero la hoja más alta del árbol", pues a mi hijo le "creo el gen" para que su cuello se estire. Obviamente así no funciona.
Y una vez más, entra la estadística: no es lo que las especies quieran, es lo que el entorno les exija, los filtra y les permita. De la misma forma que virus y bacterias desarrollan inmunidad a los fármacos. Al sobrevivir las variantes que toleran, estas son las que proliferan, así funciona la teoría de la evolución.
Le doy gracias a Dios a que los seres humanos no dependemos únicamente de ello: mamá no me pudo parir, me habría muerto con ella (Dios, un martes en la mañana y pensando así, no llegaré lejos), si ambos sobrevivimos, mi miopia y mi asma de niño, me habrían matado. Esa miopía la heredé por la línea materna. Mi hermano tiene una condición leve, mi piojito, aparentemente no tiene problemas de visión. Así que, agradezco que exista el sexo, tanto en el sentido de mezcla de genes, como lo sabroso que es hacerlo, aunque eso ya sólo quede en el recuerdo, como algo maravilloso.
No dejo de pensar en el hecho de que la vida misma es un error del cosmos, del universo. Cuando leo o escucho que podemos ser sólo una simulación o que, por lo menos, nuestra sensación del entorno es simulado (como un cerebro en un frasco o uno digital) no puedo creer, mejor dicho, prefiero tener fe en que debe haber algo que por una u otra razón, nos ha creado, aún si no es como la forma que tenemos concebido, de agarrar barro, darle forma humana y llenarlo de vida con un soplido, sino más bien preparar las reglas, crear las condiciones, y forzar en determinados momentos para que las cosas sucedan. Creo, que eso también sería una forma de crear.