El diseño arquitectónico nunca fue mi fuerte. En mi profesión, de esa parte se ocupa alguien más, por el cual yo debo, a menudo negociar con ellos por alturas de cielorasso, espacios en salas de máquinas y otros elementos. Aún así, he aprendido bastante de ellos: algunos me han enseñado lo que se debe y otros me han mostrado lo que no hay que hacer.
Estoy ahorita en una pequeña tesis, una pequeña ayuda para un amigo que, con mucho esfuerzo, finalmente ve que su casa se va a materializar y lógicamente aproveché para estirar un poco las piernas, meterme un poco más en la parte de arquitectura, y ver qué tanto se le puede ofrecer.
En ese sentido, me topé con un video bastante curioso y que le da el nombre a esta entrada. En ella, la autora nos cuenta que hemos interiorizado que el lujo es marca, es amplitud, es paisaje, en fin, lo que uno imagina en una mansión. Sin embargo, su criterio, es paradójicamente familiar: es obvio que en general una mansión tendrá los mismos elementos que se mencionan a continuación, pero la cuestión es que, aprendamos a apreciar (si lo llegamos a tener) de esos lujos que más de uno echa de menos cuando no se tiene.
- El Silencio: tanto a nivel de aislamiento acústico, como el área en que se vive, incluyendo la correcta instalación de componentes mecánicos en casa o la ausencia de vecinos molestos, este lujo es definitivamente uno de los que uno echa de menos sobre todo en las horas de sueño.
- La temperatura: Así como el anterior, el contar con la adecuada de manera natural tampoco tiene precio. Poder tener este elemento en parámetros adecuados es un lujo preciado, sobre todo cuando o no posees sistema de climatización (llámese aire acondicionado o calefacción) o cuando sufres de un racionamiento eléctrico. En las casas que he estado, le doy gracias a Dios que, dentro de lo que cabe, siempre hay un espacio en donde se puede estar grato (con un poco de concentración) y sin climatización.
- La Orientación: en este apartado se refiere a la iluminación natural que, inherentemente podría también referirse a la ventilación natural (aunque esto lo trata por aparte). Está claro que, poder disfrutar de la iluminación natural es algo que no todos comparten (a mi me encanta mas no al resto de mi familia), y que también impacta directamente sobre la climatización.
- Ventilación cruzada: Otro de los los lujos que echo de menos. Aunque, dependiendo del sitio, pues puede ser una bendición o todo lo contrario, esto último desde mi experiencia.
- Instalaciones: ella aquí agrupa, lo relacionado a enchufes (que horrible es no tenerlos ni a la mano ni la cantidad suficiente), el agua (yo que vengo de Maracaibo, sé lo que significa y otros asociados, pero estos son los más evidentes. Podríamos sumarle internet e incluso climatización.
- Elevadores o ascensores: sobre todo si vives en un decimo tercer piso, cada piso con más de 15 familias y un sólo ascensor que sube de a tres personas a la vez.
- Conectividad: se refiere a la accesibilidad al transporte, así como la cercanía (o más bien facilidad para llegarles) a puntos clave como el trabajo, sitios de ocio y de compras. La mamá de mi hijo tiene un trabajo a una hora, con un transporte que toma desde la casa y le llega a la puerta del trabajo. Yo de eso padecí toda mi vida. Salir a las 6pm del trabajo y llegar a las 8pm a la casa, dice mucho.
- Vecinos: como diría Arjona, no es bueno quien te ayuda, sino el que no te molesta. agradezco no haber tenido malos vecinos o por lo menos tener suficiente indiferencia a muchas situaciones para no considerar sus actos como afecciones.