Si la vida te lanza piedras, haz esculturas con ellas.
El lado positivo de las cosas... y mi punto de vista.
viernes, 20 de febrero de 2026
El guardián del umbral
jueves, 19 de febrero de 2026
Orbitar, rumiar, extrapolar.
Recuerdo de repente ahora que escribo, a mi profesor de ciencias, pero no lo sólo ciencia, sino también ingeniería de los materiales. El rompió muchos paradigmas que yo tenía que de seguro en algún momento contaré. Lo cierto es que en alguna clase dijo: "Recuerdo que algún estudio decía que era perjudicial usar ejemplos para explicar. En lo personal, no hay nada más fácil que emplear un ejemplo para hacer entender". Eso me quedó grabado en la mente. El término extrapolación aunque es más matemático, yo lo uso con mucha frecuencia como sinónimo de ejemplificar. En mi profesión, a menudo he tenido que explicar nociones muy específicas de mi carrera a otros que, de otro modo simplemente perdería el tiempo pero que, con el ejemplo adecuado, viéndolo desde lo obvio, asimilan rápidamente. Está claro que no pretendo formar profesionales, pero convencer, es parte de mi profesión, sobre todo cuando toca derribar años y años de resultados empíricos.
Uno de los temas que me encantan es la relatividad, tanto la general como la especial, obviamente desde un ámbito de cultura general, a nivel conceptual, nada de fórmulas. es tan interesante entender el término orbitar. Ya no recuerdo como veía ese término antes, creo que lo veía como un "volar indefinidamenete", quizás como una fuerza centrípeta, una cuerda invisible que ata al objeto que está orbitando y que, con suficiente velocidad, pues lo hará eternamente.
Ahora, no lo puedo ver si no como el caer eternamente sin tocar suelo. Mientras la gravedad esté, siempre estará cayendo. Eso... ¿sería el infierno mismo? Para poder escapar de orbitar, es necesario un impulso, la cantidad correcta en el momento correcto. Las ecuaciones y fórmulas se las dejo a quienes se especializan en esta área.
Así funcionaría los circulos viciosos y virtuosos? orbitamos alrededor del problema, y si no contamos con el impulso adecuado (llámese ayuda, llámese voluntad, o quizás sólo suerte) pues ¿o bien orbitamos para siempre o terminamos de caer, de estrellarnos contra el suelo?.
Supongo que, ahora que vamos a extrapolar, rumiar y orbitar se parece mucho, son extrapolables. ¿Cuántas vece sobre pensamos algo que, a la final, es mucho más sencillo o hasta menos catastrófico de lo que se penssaba? ¿Cuántas escenas dantescas nos hemos imaginado para al final darnos cuenta que sólo era una fiesta sorpresa o un celular sin batería? Yo por lo general evito la rumiación inundando mi cerebro con estímulos. Últimamente escuchando por Spotify a la señora María Rojas Estape. su voz me tranquiliza, la música relaja y ciertamente sus mensajes ayudan un montón.
Sin embargo, estoy teniendo la percepción de que estoy contribuyendo a generar un círculo vicioso. Mi afán de solucionar me lleva a darle mil vueltas pero sin conseguirla. ¿Será que estoy mal? ¿Será que la solución no la puedo aportar yo? ¿Qué debería hacer? por lo general, yo dejo botado lo que no puedo solucionar y atender lo que sí. Pero en esta ocasión no quiero hacerlo de esa manera. quiero que seas feliz, pero no lo logro,
Parte de escuchar a la señora, tiene que ver con lograr vislumbrar alguna solución. Pero no termina de aparecer. Mejor dicho, si apareció pero no es aplicable. O quizás soy yo creyendo que no. Bienvenido a la rumiación, bienvenido a orbitar. Como persona práctico que soy, dejo esta líneas para desahogarme, organizar mi cabeza. Entender que hay cosas que no puedo solucionar. Toca ser egoísta, toca decir "estoy a la orden, pero soluciona tú".
lunes, 16 de febrero de 2026
Vaciando la mente de pensamientos.
Ayer fue un día de podcast, de charlar, de introspección, y también de amor. Un día bastante productivo para mi, incluso en lo laboral. Esperemos que a todos les haya rendido igual.
Sin embargo, tras no renunciar a escucharlo, ir más allá de "vibrar en la misma frecuencia", "visualizar y vivir el deseo como ya realizado", "cómo desear", está el verdadero mensaje: Si se queda sólo rumiando, solo en fantasía, las cosas nunca llegarán. Si de repente quieres recorrer 120km en bicicleta, sin haber entrenado, obvio que ni lo intentarás, porque se sabe uno incapaz de hacerlo. Pero si el enfoque cambia, si en vez de soñar se actúa, si en vez de decirse imposible un recorrido, se disfruta de a poquito? las cosas cambian radicalmente. Eso es a lo positivo, pensar en lo positivo, sin sobrepensar, porque es más de actuar.
Luego escuché otro podcast con un enfoque similar, pero al contrario: ¿Qué hacer con una mente que sobre piensa y en exceso? ¿cómo hacer para acallarlo? ¿Cómo controlarlo? pues casualmente entra también la famosa frase "no pienses en el pingüino". Dile a alguien que no piense en algo y lo hará; dile a alguien que no mire hacia abajo y no mirará a otro lado sino para abajo.
Considero que también soy una persona que tiende a sobrepensar las cosas. Sin embargo, por mi cuenta he descubierto esas herramientas que escuché en el podcast, ver la mente como un ente adicional (en mi caso, prefiero verme con cinco personalidades, cortesía de la película Armagedón y también del videojuego Halo Reach, siempre hay un personaje que debe regir en la mente, dependiendo de la situación). dejar fluir los pensamientos (cortesía de una frase de la película titanes del pacifico: deja que lo pensamientos y recuerdos fluyan, no te aferres a ellos). Suena abstracto, pero es más fácil hacerlo que explicar como hacerlo, es como obligarse conscientemente a imaginarse la película con el resultado que uno quiere, aunque esté fuera de lógica.
En ambos casos anteriores, como también le he dicho a todo el mundo, pero pocos, por no decir ninguno me hace caso: ESCRIBAN. tinta y papel es lo ideal, porque es más sencillo ordenar, dibujar y garabatear, sobre todo para las personas que son más de visual gráfica que de lectura. Si no, siempre está el celular (movil en donde vivo actualmente), sus notas, CANVA o lo que sea. Escribir, plasmar, ayuda a despejar la mente, a organizar las ideas, a liberar el peso de la mente. También ayuda a esquematizar las cosas.
miércoles, 28 de enero de 2026
Cuando se trasciende las barreras
Un corazón que ya no està en venta ni acepta inquilinos. Decepciones, visiones y perspectivas en donde mejor no esperar nada para no decepcionarse, mejor la certeza de la vida en solitario que la terrible ilusión de eventualmente ser defraudada. Cuando lo único que queda es la familia, por lo que se vive es el amor más parecido al de Dios y en donde la felicidad ajena es la propia.
Por otro lado un alma corroída. Nunca dejó de ser niño, pero le obligaron a enfrentar al mundo cruel. Una mente de rambo, en un cuerpo que lo soporta todo, pero con un alma que no puede exponerse al mundo. No es hipócrita, pero sí muy diplomático. Intenta ser genuino en toda ocasión, pero entiende que no se puede mostrar al mundo tal cual es.
Rememora esa mirada triste. Una cara que irradia profesionalidad. Una libreta anotándolo todo. Una bulla ensordecedora. Muchos desconocidos, un sólo rostro femenino. Una persona introvertida, un rostro que destaca tanto entre esa multitud, pero que es tán fácil de confundir en el día a día. Cómo lo habría visto ese día? Eso ya hace tanto, en donde el tiempo, testigo silencioso, muestra a toda una señorita cuando en ese entonces, era una pulguita. Lo sigue siendo, pero ya ha crecido; ha reído a carcajadas, ha llorado ríos de lágrimas. es dulce, es ácida, es una rebelde, pero que amará por siempre.
Un mesón que refleja una silueta, una semilla que germina en su corazón. Una paradoja acaba de aparecer. Ha consultado. no sabe cómo resolverlo. ha pensado vivirlo en el borde. confesiones de corazón. un 14 de diciembre. Antes de eso, ya siente que allí es. No le importa que sea sólo amistad. Se arma de valor, o quizás aprovecha la seguridad del no estar frente a frente. Recibe una respuesta. Quizás la que necesitaba.
De repente, un golpe de realidad. De seguro una lección: Siente decepción. hace lo que mejor sabe: buscar y aprender. La lección llega con años de retraso. Se ríe diciendo "ya pa qué". Ambos ríen. Desde ese día, creció un poco más. Aprende a llenarse por y para sí mismo. Pero sigue compartiendo, sigue allí, pero de otra manera. Se hace un juramento. Nadie lo sabe, pero promete para sí mismo un para siempre.
Una idea toca la puerta. El cuerpo necesita algo más que trabajo. Quiere ejercicio. Escoge dos ruedas. Empieza a rodar, a conocer, le conocen y sigue creciendo. aparece un paréntesis. Quizás algún día se verá el contenido dentro de ella. Lo cierto que era una muy mala copia. El victimismo no comulga, mucho menos la manipulación. Pero será tela para otro día.
Finalmente la amenaza toca la puerta. La tocó una vez. pero el lobo no llegó. Cuando se toca la segunda vez, ya no hay vuelta atrás. Ya hay fecha, y no hay retorno. Antes de eso, un viaje juntos de ida, un "me toca ahora a mi cuidarte" y una despedida. Un reencuentro, una noche de amistad, un día de río, y al siguiente una caminata inolvidable. De nuevo una despedida.
Que extraño el ser humano. Por eso los dioses nos envidian. Empezamos a vivir cuando nos damos cuenta que somos mortales. Empezamos a cumplir sueños cuando finalmente vemos la cuenta regresiva. Se preocupa genuinamente por un viaje en solitario. Tres días en carretera. No le dice que es incapaz, sino que se preocupa. El viaje finalmente es de compañía. Siempre está presente, siempre en sus oraciones, siempre pendiente, que le avisa en donde esté.
Una última semana, llena de trajines. Un último día que se volvió el penúltimo. Finalmente el último día. Se suponía era sólo un movimiento estratégico, entre agilidad y movilidad. Un lugar para pasar la última noche antes de la despedida. Ese día cruel, finalmente llega. Una vez más, las miradas se cruzan. por última vez, un abrazo de despedida. Se siente distinto. Se hizo una pregunta, un gesto lo responde y finalmente una incógnita es descifrada.
Era una despedida, una declaración, una venganza. Fue un gran error, un error de los que se cometerían una y mil veces. Un café caliente, una pizza hawaiana y un futuro improbable. Una señora, con su bola de cristal, lee el pasado transcurrido. Las acierta en todas, pero no les conoce. No se sabe siquiera si existe. Pero sus verdades aciertan.
Hay inseguridades, pero también certezas. No hay un papel, pero sí una promesa. Se preguntan con frecuencia por qué no antes, por qué la cobardía, por qué la indecisión. Se responden con el destino, con el así debió ser. Un futuro, de soledad, pero acompañado; toca ser fuerte, porque ya no están, pero siguen juntos; un futuro incierto, pero pleno.
De un lado muchos errores que enseñaron. Del otro la cobardía que nunca se atrevió a aprender. Se encuentran, se enseñan, se motivan, se dicen que sí cada día. Se confiesan cada vez que pueden. Le tienen miedo al futuro, pero más aún a perderse y por eso, lucharán. día a día, noche a noche. para que las barreras no diluyan.
miércoles, 24 de diciembre de 2025
Tradiciones navideñas.
martes, 16 de diciembre de 2025
Cuestión de perspectiva
Soy de gustos sencillos. Casi cualquier cosa me hace feliz. No sabría decir si eso es conformismo o es que encuentro felicidad en cada cosa que se me presenta. Obviamente, hay cosas en donde simplemente hay que sobrellevarlas, darle prisa por el malpaso, o sobrevivirlas: con mi piojito fue algo parecido, de felicidad nada, era sobrellevarlo pero ya esa será otra historia para contar otro día. Tal vez la titule: un piojito, una pulga y unas cuantas garrapatas.
Para la mamá de mi piojito todo es caro y el dinero nunca alcanza. Para la titi (una forma cariñosa de decirle tía, aunque ella es la sumatoria de una supermamá y un superpapá, así que no me alcanzará la vida para agradecerle) todo es económico; sin embargo, mientras mamá no repara en gastos ni le importa malgastar (lo siento, no tengo otro término más elegante) la titi procura ahorrar cada céntimo que puede y aunque no llega a mis niveles de racionamiento tiene un muy gran sentido de comprar y consumir sólo lo necesario.
Mientras tanto y a sabiendas que loro viejo no aprende a hablar, toca entender que no vale la pena el esfuerzo en convencer y más bien conviene invertirlas en apoyar a reducir el malgasto. Si se preguntan cómo hacerlo. pues tan sencillo como comerse todo lo que sobre en la nevera, porque de lo contrario terminará en el bote de basura.
De pequeño nunca pasé hambre, al menos no por necesidad. Mi madre, quien sufrió la hambruna cortesía de la revolución, sumado a la cultura de respetar la comida, cosa que heredé diría que muy bien, veo el acto de botar comida como un sacrilegio. y la rubia siempre para el taxi siempre a las 10 en el mismo lugar. Perdón por la frase inconexa, estaba justo escuchando esa canción de Arjona y por alguna razón, la terminé tipeando por acá. Estoy divagando, eso pasa cuando la cafeína vertida en el organismo aún no hace su efecto.
Recuerdo a alguien que, en definitiva me ganó. realizó grandes caminatas para ahorrar cada céntimo que podía; a un hueso de pollo le sacaba literal hasta el tuétano y después lo molía para echarselo a las plantas. Tuvo sus momentos, momentos de bonanza, también de penuria, pero creo que nunca dejó de ser quien siempre fue. Si me está leyendo, que no tengo dudas, que sepa que para mi, eso es digno de admirar. Yo en algún momento también hice lo mismo, de hecho lo volví casi que un deporte nacional. Sin embargo, el tiempo también me enseñó que hay que saber enfocarse: no perder mil por ahorrar diez.
Un Piojo, una Pulga y muchas Garrapatas
Recuerdo la premisa de misión imposible ii: una cura sin enfermedad así que tocó también crear la enfermedad; en este mi caso, tengo un grán título, pero sin saber qué hacer con él.
Le pedí a Copilot inventar un cuento con ese título. El cuento la verdad no está mal, pero no quiero publicar lo que una IA generó, al menos no de esa manera, más cuando aunque no tengo la más remota idea de que hacer con la entrada pero estoy muy claro de quién es el piojito, quién es la pulga y me falta ver qué hacer con las garrapatas del título.
En la familia hubo una perrita a quien llamábamos cariñosamente pioja o piojita. hubiera podido ser la hermanita de mi hijo. Tal vez por esa razón y en algún momento empecé a decirle a mi bebé "piojito" y así se me quedó.
¿Quién es la pulga? pues alguien a quien conocí también pequeña. No recuerdo cuando su mamá empezó a decirle "mi pulga", lo cierto es que es el mismo cariño con el que trato a mi piojito.
¿Y las garrapatas? pues ni idea, supongo que son las que están literal en una perrita y que cuya dueña le tocará sacárselas. Ya veremo si una por una a punta de pinza o podrá hacer algo con algún medicamento.
Si en algún momento llego a tener una mejor idea con este título, lo actualizaré.