Quiero empezar esta entrada realizando los aclaratorias pertinentes. En primer lugar, El hundimiento del Titanic, aunque fue un hecho real, la película incorpora un romance como eje central que es ficticio. En ese sentido, ponernos super analíticos sobre una fantasía, sería un poco tercos. Por otro lado, dándole sentido al título, mi propia visión sobre ella ha cambiado a través de los años, así que está claro que cada quien podrá tener una visión subjetiva de la misma y no por ello esté mal.
Vi la película siendo adolescente. Era mi fantasía poder vivir un romance así de intenso, aunque me costara la vida. En su momento para mi Rose sólo era quien cuenta la historia, no la vi como quien la vivió (que objetivamente hablando, la vivió y es por eso que lo cuenta) pues yo quería ser Jack. Es broma, obvio que no quería ser Jack. Está claro que quería un romance así, pero para ese entonces, yo estaba más sumergido en dragon ball, pokemon y samurai X.
Con el paso del tiempo, muchos repetían que en la bendita tabla cabían los dos, que Rose era una egoísta, que con un poco de esfuerzo y voluntad ambos cabían. Aunque no lo puedo asegurar, es plausible pensar que ya más de uno replicó la situación exitosamente. Pero de seguro, no lo hicieron en las aguas heladas del Atlántico, en plena noche, con una hipotermia que te quitaba el aliento, te cortaba como mil cuchillos y en un ambiente de desespero.
Luego vino sobre lo irresponsable, lo irrespetuosa que fue con su futuro marido, que su romance fue un acto de irrespeto contra la persona que le hubiera dedicado su vida, que la hubiera salvado.
Más adelante, fue él cómo es posible que prefirió recordar a Jack por el resto de su vida aunque fue una sola noche de pasión, mientras vivió una vida entera al lado del abuelo de su nieta y que nunca le confesó dicho romance. Cuando venimos a ver, el público en general casi que la posiciona en un lugar de odio, casi al nivel de Jenny de Forrest Gump.
No hace mucho, vi un análisis a nivel psicológico de ese romance fugaz e intenso. Si bien la conclusión era que esa intensidad estaba más que justificada, porque uno representaba la validación del otro. A eso, súmale un final en donde no pudieron vivir la "dilusión" de la ilusión, y tienes una historia de amor que trasciende el tiempo. Entendí que un amor imposible se vuelve inmortal, se vuelve leyenda.
Poco antes, vi nuevamente otra película de romance, con mucho menos presupuesto, más predecible, con final feliz (en el sentido literario, no sean mal pensados), en donde los protagonistas lo arriesgan todo, incluso sus propias relaciones estables, de años, por un presentimiento, por una persona que conocieron por unas horas hace siete años. Cuando estaba en la secundaria, viví mis primeras mariposas, sentí ese revolotear en las tripas, aunque nunca le confesé mi amor. Cuando nos volvimos a ver en la universidad, aunque me dio alegría volver a verla, era sólo una conocida más, alguien a quien saludo si me la topo y nada más. Ni siquiera intercambiamos teléfonos. Como es posible que alguien se arriesgue así? pues Copilot me dio una vuelta de tuerca: ellos buscaron algo que no tenían en sus relaciones estables. No eran plenos en esa relación, sólo estaban por estar y el "salir a buscar" esa predestinación, era más una excusa que un eje central para una trama. Eso me dejó pensando.
Ahora, trasladado a Rose, no puedo evitar pensar las fotos que las acompañan, lo mucho que ama a su nieta. ¿Nunca olvidó a Jack? Claro que no, él le enseñó la vida que ella quería vivir, él le enseñó a vivir plenamente, a no conformarse con menos, pero también a ser agradecida por cada día que se vive. Prefiero pensar que, cuando conoció a quien sería su esposo, a quien acompañó toda su vida, lo amó con toda intensidad, le entregó su corazón, y se reunieran los tres, terminaría eligiéndolo. ¿Pero y Jack? es alguien a quien nunca olvidará, que nunca dejará de amar, pero no por ello no pueda amar a otra persona, no por ello le es infiel. Jack fue amor idílico, un amor que le enseñó a a amar, eso es imposible de olvidar. Quisiera ver cómo fue su vida al lado de su esposo, mientras ella montaba a caballo, mientras estaba en la montaña rusa, mientras voló en avioneta.
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