miércoles, 7 de octubre de 2020

Empecemos de nuevo

 Hace más de un año que no escribo, ni aquí, ni en una hoja que al menos me sirviera de agenda. Hoy intentaré empezar a anotar cosas aquí, compartir cosas, escribir aunque sea locuras, cuentos, historias, cualquier cosa que se atraviese para reiniciar un hábito que perdí.


Por lo pronto y como siempre, estoy atestado de tareas. Hay que irlas sacando de a poquito.

viernes, 15 de febrero de 2019

Finalmente desahogado

El país en el que vivo se ha vuelto excesivamente erosivo para vivir, en sentido figurado claro está. Necesidades tan básicas como agua y electricidad fallan continuamente y de manera muy prolongada; la inflación superó el término de hiper; la inestabilidad política y su incidencia en el vivir del día a día terminan de mellar cualquier manifestación de felicidad.

Con la llegada de un tercero, ya hace siete meses al momento de esta entrada, y la verdad que incluso un poco antes, las cosas se complican aun más, pues en cierto modo trabajo, como muchos, como un esclavo: pues trabajo solo para cubrir las necesidades básicas de vivir, sin poder alcanzar algo más allá.

Como buen esclavo, hubo demasiado que hacer en la oficina desde hace un año y hasta el día hoy, algo que agradezco en un área donde muchas empresas similares han optado por cerrar sus puertas. Sin embargo, demasiadas cosas personales se han pospuesto, y entre tantas cosas, el poder disfrutar a plenitud de la relación pareja y de padres.

En este preciso instante hay algo que me tiene ajetreado, nuevamente. Sin embargo, como es algo fuera de oficina, pues no desperdicio ese tiempo de "cumplir horario" y unas horas de sueño, para cumplirlo.

Aun quedan pendientes tareas, pero tienen fecha algo alejado, así qu le cero preocupaciones por eso, al menos por ahora.

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martes, 20 de noviembre de 2018

Si las cosas funcionan, cambielas

Recuerdo haber leído esa frase en el título de un libro. Estaba ya entiendo ejerciendo felizmente mi profesión. Cuando lo leí, esas palabras chocaron directamente contra una filosofía que llevaba toda la vida practicando, que indicaba que lo que esta bien, hay que dejarlo como está.

Nunca llegué a leer el libro, pero la frase la adopté para mí y según mi interpretación. La clave de la innovación, de ir más allá de lo que somos, es precisamente esta frase.

De no ser por esa frase, no tendríamos celulares con el cual pudiera escribir estas entrada; estaríamos a la luz de lámparas de Keroseno y no de iluminación led; por no seguir esa frase, el calentamiento global ya está mostrando sus consecuencias, y quien se atreva a negarlo, que explique el conjunto de fenómenos atípicos que están ocurriendo a nivel global.

Mientras tanto, en mi trono, que ya toca levantarme, anotaré como tarea personal buscar ese libro para leerlo.

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sábado, 17 de noviembre de 2018

Seguimos en la lucha

A menudo, pasan un conjunto de cosas, una cadena de eventos, una situación creada por la unión de distintos acontecimientos, que te golpean tan rápido y tan fuerte, que no alcanzas a reaccionar.

Viviendo en un país como Venezuela, a la fecha de creación de esta entrada, ese golpeador es la mega-inflación. Un mal que ya ni el gobierno es capaz de ocultar, tan desesperanzador por no tener una solución a la vista, que toca sobrevivir como se pueda.

Mientras, sigo dándole a Dios por darme los dientes necesarios para roer este pan. Esperado que se me quite el dolor de espalda, tengo que buscar la leche del bebé, la medicina a mi esposa, sacar los proyectos atrasados que, gracias a ellos, me han costeado los gastos, incluyendo los de la cura de mi bebé, que se ha vuelto el eje de mi vida, junto con mi esposa, así que, tengo un centro binario. (chiste físico, muy mal empleado).

Ya es hora de secarse las lágrimas de los ojos, colgarse la sonrisa en la cara para llevarle un poco de felicidad a los demás, ponerse el traje de pelea para salir a buscar lo que todos quieren: un pedacito de felicidad.

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domingo, 11 de noviembre de 2018

Cuando tu tiempo no es tuyo

Una de las cosas que siempre he respetado son las canas de las personas (a las personas mayores) sobre todo si son sabios en lo que dicen.

Uno de los técnicos de sala técnica, a quien cariñosamente le digo "viejito", aunque es más un sabio joven con canas, me dijo "cuando uno es padre, el tiempo es de su hijo, y si queda, de su esposa". Algo que este fin de semana tuve que ratificar.

Hay demasiadas cosas que hacer frente a la pc, pero ahora, me toca en unas 6 horas, hacer todo lo que no pude en dos días. Definitivamente... una locura. Espero que el dicho "quien madruga Dios lo ayuda" sea cierto.

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sábado, 10 de noviembre de 2018

Intentanto retomar

Me pareció muy... (no logro encontrar la palabra entre melancolía, nostalgia, rememoranzas, en fin, supongo que ya con dichas descripciones me doy a entender). Más aún que hay tanto que ha ocurrido y no se ha escrito nada al respecto. Se supone que este debería ser un especie de bitácora, pero bueno, me sigo escudando bajo la verdadera causa del internet, el cual ha llegado a un nuevo punto de ineficacia, relacionado al robo de cables telefónicos, sin esperanzas siquiera de que lo repongan.

Un año (la verdad perdí la cuenta porque esto era un borrador) sin escribir, casi exactos la verdad. Han pasado tantas cosas que rememorarlas cronológicamente llevaría otro año para hacerlo.

Por lo pronto, tan sólo quiero saber de una desconocida que considero parte importante de mi vida, saber que en donde quiera que se encuentre, en el espacio, tiempo y situación, esté feliz, cosechando toda la felicidad que tanto se merece.

viernes, 24 de febrero de 2017

Epifanía apocaliptica

Ultimamente me está dando por acostarme escuchando documentales. Entre ellos, está uno titulado "un mundo sin carne", cuya introducción, establece la cantidad promedio de carne consumida por persona, la tasa de incremento de población y los recursos consumidos para la producción de carne. En resumidas cuentas: nos extinguiremos.

Lo primero que se me ocurrió fue: el problema no es la producción de carne, es la superpoblación. Reduzcamos la población a la cantidad que había en los años 1900 y asunto arreglado. Ahora que conllevaría eso? como se lograría reducir la población mundial?

Pues hay dos maneras: la drástica, el cual no hace falta decir cómo, y la paulatina, controlando la tasa de natalidad... Defintivamente, como sea, nos extinguiremos.¡. Dicho eso, no pensemos más en el asunto, y vivamos un día a la vez, con lo que haya, y con quienes tengamos al lado.