martes, 20 de noviembre de 2018

Si las cosas funcionan, cambielas

Recuerdo haber leído esa frase en el título de un libro. Estaba ya entiendo ejerciendo felizmente mi profesión. Cuando lo leí, esas palabras chocaron directamente contra una filosofía que llevaba toda la vida practicando, que indicaba que lo que esta bien, hay que dejarlo como está.

Nunca llegué a leer el libro, pero la frase la adopté para mí y según mi interpretación. La clave de la innovación, de ir más allá de lo que somos, es precisamente esta frase.

De no ser por esa frase, no tendríamos celulares con el cual pudiera escribir estas entrada; estaríamos a la luz de lámparas de Keroseno y no de iluminación led; por no seguir esa frase, el calentamiento global ya está mostrando sus consecuencias, y quien se atreva a negarlo, que explique el conjunto de fenómenos atípicos que están ocurriendo a nivel global.

Mientras tanto, en mi trono, que ya toca levantarme, anotaré como tarea personal buscar ese libro para leerlo.

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sábado, 17 de noviembre de 2018

Seguimos en la lucha

A menudo, pasan un conjunto de cosas, una cadena de eventos, una situación creada por la unión de distintos acontecimientos, que te golpean tan rápido y tan fuerte, que no alcanzas a reaccionar.

Viviendo en un país como Venezuela, a la fecha de creación de esta entrada, ese golpeador es la mega-inflación. Un mal que ya ni el gobierno es capaz de ocultar, tan desesperanzador por no tener una solución a la vista, que toca sobrevivir como se pueda.

Mientras, sigo dándole a Dios por darme los dientes necesarios para roer este pan. Esperado que se me quite el dolor de espalda, tengo que buscar la leche del bebé, la medicina a mi esposa, sacar los proyectos atrasados que, gracias a ellos, me han costeado los gastos, incluyendo los de la cura de mi bebé, que se ha vuelto el eje de mi vida, junto con mi esposa, así que, tengo un centro binario. (chiste físico, muy mal empleado).

Ya es hora de secarse las lágrimas de los ojos, colgarse la sonrisa en la cara para llevarle un poco de felicidad a los demás, ponerse el traje de pelea para salir a buscar lo que todos quieren: un pedacito de felicidad.

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domingo, 11 de noviembre de 2018

Cuando tu tiempo no es tuyo

Una de las cosas que siempre he respetado son las canas de las personas (a las personas mayores) sobre todo si son sabios en lo que dicen.

Uno de los técnicos de sala técnica, a quien cariñosamente le digo "viejito", aunque es más un sabio joven con canas, me dijo "cuando uno es padre, el tiempo es de su hijo, y si queda, de su esposa". Algo que este fin de semana tuve que ratificar.

Hay demasiadas cosas que hacer frente a la pc, pero ahora, me toca en unas 6 horas, hacer todo lo que no pude en dos días. Definitivamente... una locura. Espero que el dicho "quien madruga Dios lo ayuda" sea cierto.

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sábado, 10 de noviembre de 2018

Intentanto retomar

Me pareció muy... (no logro encontrar la palabra entre melancolía, nostalgia, rememoranzas, en fin, supongo que ya con dichas descripciones me doy a entender). Más aún que hay tanto que ha ocurrido y no se ha escrito nada al respecto. Se supone que este debería ser un especie de bitácora, pero bueno, me sigo escudando bajo la verdadera causa del internet, el cual ha llegado a un nuevo punto de ineficacia, relacionado al robo de cables telefónicos, sin esperanzas siquiera de que lo repongan.

Un año (la verdad perdí la cuenta porque esto era un borrador) sin escribir, casi exactos la verdad. Han pasado tantas cosas que rememorarlas cronológicamente llevaría otro año para hacerlo.

Por lo pronto, tan sólo quiero saber de una desconocida que considero parte importante de mi vida, saber que en donde quiera que se encuentre, en el espacio, tiempo y situación, esté feliz, cosechando toda la felicidad que tanto se merece.

viernes, 24 de febrero de 2017

Epifanía apocaliptica

Ultimamente me está dando por acostarme escuchando documentales. Entre ellos, está uno titulado "un mundo sin carne", cuya introducción, establece la cantidad promedio de carne consumida por persona, la tasa de incremento de población y los recursos consumidos para la producción de carne. En resumidas cuentas: nos extinguiremos.

Lo primero que se me ocurrió fue: el problema no es la producción de carne, es la superpoblación. Reduzcamos la población a la cantidad que había en los años 1900 y asunto arreglado. Ahora que conllevaría eso? como se lograría reducir la población mundial?

Pues hay dos maneras: la drástica, el cual no hace falta decir cómo, y la paulatina, controlando la tasa de natalidad... Defintivamente, como sea, nos extinguiremos.¡. Dicho eso, no pensemos más en el asunto, y vivamos un día a la vez, con lo que haya, y con quienes tengamos al lado.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Cosas que se aprenden con la madurez

Siempre he sido iluso, y aun lo sigo siendo. No estoy diciendo que no tenga mis cuatro dedos de frente, ni tampoco que no me doy cuenta de los hechos, circunstancias y situaciones que evidencian las cosas, sobre todo la naturaleza de las personas con las cuales tratamos. De hecho, desde pequeño, mamá nos ha entrenado a todos para distinguir, o más bien para encasillar, desde un principio cómo es una persona: es confiable o no, es traicionera o no, lo que está diciendo es verdad o es mentira... Sin embargo, me cuesta aún atribuirle a una persona que es "mala" de manera absoluta, tal vez porque en el fondo odio juzgar a las personas.

En la política, mi jefe y yo coincidimos que el fallecido Presidente se equivocó al confiar que el pueblo sería inteligente, justo y honesto. En este instante me atrevo a decir que cada venezolano puede ser eso, pero como pueblo, definitivamente no. Lo triste del caso, es que no tiene nada que ver con el grado de instrucción, estatus social o económico. Eso lleva a pensar en de qué vale esa "representación democrática" de elegir a quienes administrarán los recursos de una nación, si nosotros mismos somos unos ignorantes.

Como coordinador de obras, mis jefes siempre han sido claro en una instrucción: "ve y haz personalmente las compras de cualquier tipo; si hace falta un clavo, vas tú y lo compras". Si bien no entendía el por qué de esa orden, nunca tuve la oportunidad de romperla, pues las compras demandaban siempre una cantidad de dinero tal que había que pagarlas con la tarjeta. No comprendía, el por qué de esa orden, si con elaborar una lista detallada, pedir la factura jurídica, contabilizar el dinero, era imposible que te robaran, además se supone que es personal de confianza. Una cosa es que no sean eruditos, o universitarios, pero comprar un clavo, o un saco de cemento no es materia de universidad.

La respuesta a esa interrogante la obtuve extrapolada de este gobierno, con todos los desastres a nivel ejecutivo que sucedieron al gobierno actual. La gente puede elegir con claridad, pero el pueblo no: somos capaces de reelegir alcaldes y gobernadores que acaban de hacer una pésima o nula gestión; elegir diputados reconocidos por ser delincuentes; e incluso tomar cada decisión ejecutiva sea conveniente o no para beneficio propio, dañando al prójimo.

No sé si pedir vivir en "democracia" es tan peligroso como hacer lo contrario. Todo venezolano está consciente del negro futuro que se avecina, que las propagandas de optimismo son sólo publicidad pagada, pero aún soy lo suficientemente iluso para creer que algo cambiará. El lema es: "si quieres que el mundo cambie, haz que la gente te siga". Ahora, a ver como hacemos para que nos sigan.

jueves, 8 de diciembre de 2016

El lado oscuro

Soy alguien que si bien le gusta desobedecer, teniendo el lema mientras cumpla el objetivo, lo haré a mi manera, soy de los que procura no romper las reglas. Algo tan trivial como poner las luces de cruce en la moto, respetar el semáforo, (cosa que en mi ciudad causaría burla) son cosas que hago, y seguiré haciendo.

Si bien soy católico, creo en la existencia de un ser supremo, creador de las leyes físicas, padre del big-bang, dominador de las artes oscuras de la física cuántica, y que, por cierto, exclamo a cada rato "DIOOOOOS", soy de los que procura hacer todo con lógica, con preparación, y no con un "Dios proveerá" como lo hizo el Presidente de la República en alguna ocasión.

Si la pregunta para qué carrizo escribí todo lo anterior, la verdad es que no estoy muy seguro. Supongo que ha sido para confirmar de qué lado estoy: si aún creo en un Dios justo, benevolente, que premia a los buenos, y corrige a los malos, o todo es un conjunto de causa - consecuencia, el más fuerte se come a los débiles, y que si queremos seguir sobreviviendo, habrá que empezar a olvidar todas esas enseñanzas para hacer el bien, y empezar a comportarse como el más hdp del mundo. en el momento que le doy PUBLICAR aún estoy del lado de los ilusos.

Quisiera poder dejar de sobrevivir, y poder realmente vivir.