sábado, 23 de agosto de 2014

Fisura en la omnisciencia (última parte)

Acto VIII, Epílogo materializando los deseos.

La calma de la nave, se siente a la par de la información de la inmensa cantidad de señales que inundan las pantallas. La brecha desaparece detrás de nosotros. Un silencio ensordecedor inunda el puente. La ausencia de Beka en el holotanque es tan espantoso como el crujido al que la nave estuvo sometido. Los navegadores, procesaron buena parte de la información captada. "Capitán, señal de radiofaro de la Instalación 03, con fecha terrícola de 07/11/2561, tres días después de nuestro salto temporal" - "Entonces ya estamos en el momento correcto. Hubiese querido estar en la Tierra, pero me conformaré con la 03. Comunícame con la estación para iniciar los protocolos de atraque y repostaje", dio media vuelta, para tener a la doctora Lena y a mi a la vista, "Muy buen trabajo, a ambos. Ltenio felicita a tus muchachos de mi parte, retirate y toma un descanso. Doctora Lena, gracias a usted estamos de vuelta. Quiero que me haga un favor, haga lo necesario para que Beka vuelva al servicio". La doctora Lena, con una sonrisa en la boca, aunque con una cara de agotamiento evidente, le responde: "claro que sí, capitán. en seguida me encargo de ello desde el laboratorio".

La doctora y yo salimos del puente. Al cerrar la puerta detrás de nosotros, la Doctora Lena, intenta desprender sin éxito el proyector de luz sólida de mi traje. "¿Sabes que estás violando el procedimiento estándar para la manipulación de tecnología alienígena en espacio colonizado, verdad?" Le miro, como el padre que le niega a su hija pequeña el permiso para salir a jugar, una ventaja que los más de dos metros de estatura proporciona, "Supongo que fuerza y velocidad sobrehumana compensa cualquier ignorancia sobre procedimientos. Este aparato está a mi cuido y lo estará hasta que considere lo contrario".

De repente, mi visión se torna blanco, justo como cuando se nos apareció la Bibliotecaria. una luz cegadora, que al disiparse, vimos primero la figura, y luego aclarándose con el paso de unos segundos, su rostro. "Amados hermanos, estoy finalmente, como las sagradas escrituras establecen, al lado de mi padre. Ustedes creyeron en mi porque vieron con sus ojos lo que escucharon con sus oídos. Bienaventurados los que crean sin haber visto, porque ellos serán saciados en su sed de conocimiento". De nuevo la luz cegadora, estábamos de vuelta en la nave. El rostro de la doctora me delata que también vio lo mismo. Entro de nuevo al puente, y consigo al capitán con la misma expresión. El resto del personal en el puente parecía inmutado, era evidente que no sufrieron nuestra "alucinación colectiva".

Con más dudas que respuesta voy a la armería para que me quiten el traje de encima. Luego regreso a mi habitación con el proyector en mis manos. Sigo sin pensar para qué lo querrá Beka. Un buen baño, una buena comida y una buena siesta. Perdí la noción del tiempo.

Despierto percatándome de la imagen de Beka en el holotanque observándome. "Hola, Beka, veo que ya estás de vuelta. ¿Cuándo vas a aprender a tocar la puerta antes de entrar?" - "cuando tu y yo dejemos de ser amigos. ¿Listo para reactivar un holoproyector de luz sólida?" - "¿Quién? ¿Yo? ¡pero si ni tengo las herramientas, ni el conocimiento ni la destreza para hacerlo!". De repente, alguien toca la puerta de mi habitación. al abrir, veo a uno de los de mantenimiento con una carreta lleno de herramientas de todo tipo. "Ordenes del Capitán. Todo esto es suyo, por ahora, ponga su dedo aquí."

"ya tienes las herramientas, yo tengo el conocimiento, y no te subestimes, confío en que tienes las destreza. Yo te guiaré paso a paso, haremos que ese trasto funcione". Beka lucía muy emocionada, cual panadera recién mete su futuro postre al horno, a la espera de que se convierta en una obra de arte. La cirugía reconstructiva empezó. paso a paso, pieza por pieza, cables por aquí, tarjetas, por allá, soldaduras en unos puntos, sellados por otro, unos cuantos chispazos... nuevamente volví a perder la noción del tiempo. No sé cuánto tiempo transcurrió. Mi estómago me indica que debieron de transcurrir unas seis horas, porque el hambre era insoportable. Ahora que me acuerdo, ni siquiera desayuné por culpa de Beka, aunque la verdad no me dio hambre hasta ahora. Nuevamente tocan la puerta. Esta vez era el capitán. "Buen día Ltenio, Beka me dijo que me querías mostrar algo, que era personal" - "La verdad es que no sé, Beka me tiene reparando este trasto desde hace unas horas. sólo falta colgarlo en el techo. A ver, ya está"

La imagen de Beka desaparece del holotanque. del proyector empiezan a irradiarse haces de luces, que dieron vida a la imagen de Beka en tamaño real. Veo la cara de asombro de Beka, palpándose las mejillas, deslizando sus dedos entre su cabellera. La misma cara se reflejaba en la del capitán, su ceño fruncido de siempre desapareció, dando lugar a un rostro completamente desconocido para mí. Beka camina hacia el capitán, reduciendo la distancia entre ellos a la mera separación producto de la vestimenta. Toma las manos del Capitán, y los lleva a su rostro. El silencio invade mi desordenada habitación. Un beso apasionado entre una imagen fantasmal y un ser humano ocurre frente a mis ojos. Un beso que terminó por dejarme sin dudas de aquellos amantes que se deseaban con pasión, y que en este instante, el mundo les era ajeno.

"¡Aaaaajá!, supongo que no necesitan a un electricista, iré a ver que hay de comer, porque el hambre me está causando alucinaciones, Capitán con su permiso, me retiro. Le ruego me dejen el cuarto ordenado". Beka, con un tono burlón me responde: "¡pero si el cuarto está desordenado!" - "Considéralo un pago por el trabajo hecho. Además, si estuviese ordenado, les diría, que no desordenen." - "No me tientes con aplicar tecnicismos. Además, no querrás que nos enteremos de tu terminal con chicas ardientes, tus mensajes privados con la Doctora Lena o la cámara de seguridad que destrozaste en un arranque de ira" - "Capitán, Beka sólo estaba bromeando. Y yo también, dejen el cuarto como quieran, sólo procuren estar cómodos y hagan caso omiso a todo lo que encuentren". - "Sí, sólo estaba bromeando. Es hora de almuerzo. El menú te encantará. Por cierto, cuando termines de almorzar, pasa por la oficina de la Doctora Lena. Dice que quiere plantearte una propuesta. y gracias por este regalo y tu silencio al respecto. Toma este etéreo presente de mi parte". Beka levanta levemente su camisa, dejándome ver el piercing de su ombligo.Hábilmente lo desprende levanta mi mano con la suya y deposita esa pequeña joya fantasmal en mi mano. Eran cálidas como las de un humano, suaves como las de un recién nacido, el piercing se sentía, metálico, con peso, lo podía definir perfectamente como uno de verdad, porque lo sentía con mis manos, con mis dedos, aún con mis puños cerrados.

"Desaparecerá cuando te alejes de la habitación. Era parte de mi. Ahora será parte de ti". Es el regalo más extraño que he sostenido en mis manos, son las manos más extrañas que he tocado, es la sensación más extraña que ni sé cómo describir. Con el pequeño obsequio en unas de mis manos, la otra rascando mi cabeza casi calva (estúpido corte militar), salgo de la habitación rumbo al comedor. ¿Qué pasó en mi habitación? No lo sé, supongo que estudiarán anatomía, tal vez jugarán twister, siiiiiii, twister, o quizás estén revisando mis cosas. ¿Cómo se enteró Beka de mi tablet con las fotos? Además, no tiene nada de malo, son puros rostros bonitos, ¡no se les ve nada de los hombros para abajo! Ahora que lo pienso, espero que la Doctora Lena no haya leídos esos mensajes que nunca les envié, aunque conociendo a Beka, es capaz... un momento, ¿y cómo se enteró? ¡si la tablet nunca estuvo conectada a nada! Bueno,que importa, primero lo primero, ¡es hora de comer!

martes, 19 de agosto de 2014

Palabras adecuadas que no tienen precio

De papá no tengo muchos recuerdos, conviví con él apenas doce años, sin tomar en cuenta todas las cosas malas que mamá me dicho sobre él a lo largo de mi vida consciente. Sin embargo, soy de los que deciden cuándo creer algo y cuándo no, y respecto a mi padre, sólo guardo en mi memoria momentos muy gratos con él, aunque en cantidades muy pequeñas. Supongo que se es difícil para un hombre de más de medio siglo de edad seguirle el trote a un escuincle (suena bonito esa palabra, es de origen mexicano que significa niño, cortesía de las novelas e internet) aún siendo enfermizo y poco travieso.

Papá siempre fue muy conversador, aunque no conmigo, supongo que por la diferencia de edad; dudo mucho que converse conmigo sobre los "Transformers" o los "GI-Joe" o "Hi-Man". Jugar al ajedrez con él era un momento muy preciado para mi; fue él quien con paciencia y casi tres infartos (uno diario) me enseñó a montar bicicleta, y desperdiciar dos horas diarias de su vida para ir a elevar volantines conmigo.

Defectos tenía y bastante, fumaba, tomaba y apostaba. Redujo su consumo de tabaco debido al problema respiratorio que tenía, el cual era cada vez más grave; redujo su consumo de alcohol debido a la hipertensión; dejó de apostar, la verdad no sé por qué, creo que nunca tuvo racha ganadora. Y siempre nos dijo a mi hermano y a mí, que no fuéramos vicioso como él, que era un vivo ejemplo de lo que no debemos ser. La verdad no estoy muy seguro de querer o no ser como él; siempre tenía una sonrisa en la cara, aún en los momentos más difíciles, creo que eso de ser medio hippie lo heredé de él; mientras todo el mundo corre alejándose del peligro, yo sólo subo los hombros, hago una mueca, doy media vuelta y camino como si nada hubiese pasado, Claro, en función de la volatilidad del peligro, incremento la tasa de desplazamiento vs tiempo, tampoco soy tan tonto.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Benditos puntos y comas.

Tenía pensado otro título, como "los hijos de..." o "los cesareados..." pero quiero evitar censuras, al fin y al cabo, supongo debe entenderse a la perfección el sarcasmo asociado.

Para los dedicados a la literatura, ambas cosas tienen su uso muy específico, algo que ellos saben aprovechar. A nivel de programa, la mayoría proviene de Gringolandia, (al menos los que yo uso), y por tanto, el lenguaje oficial de mi laptop de trabajo es Inglés de Estados Unidos. Eso significa tres cosas: fechas, invertidas (primero el mes luego los días), los puntos son para decimales, y las comas para los miles.

Excel es lo suficiente inteligente para hacer los acomodos de manera inmediata cuando se cambia de un lenguaje a otro, algo que suelo hacer. Hasta el día de hoy, cuando una tabla a la que le dediqué dos días de trabajo, para reducir a cero los errores y automatizar conteos en una tabla que la usarán por más de un año, casi echa por suelo mi reputación.

La razón fue el abuso de comandos de búsqueda y concatenación. En las búsquedas los decimales los decimales se precisaron con puntos, pero al fin y al cabo eran texto, cosa que el Excel no entendía. En la o las computadoras en donde se ejecuta dicho archivo, estaba en español, por lo que los decimales se expresaban con comas, y ayayai!!! Cero coincidencias. Tres segundos bastaron para detectar y corregir el error, nada que “buscar y reemplazar” no resolvieran. Ahora sí, la tabla le funciona al jefe a la perfección. Soy un genio! Era broma, sólo imito a un personaje, que en definitiva no era un genio. 

Moraleja: Cuiden los puntos y las comas, tanto en los programas, como en los escritos. No querrán que por una cola, de más o de menos (la diferencia visual entre un punto y una coma, les arruine el día, el significado de lo que quieren expresar, o convertirse en el hazmerreír de los demás, como suelen hacer los disque artistas.

Agradecimientos a la luz

Gracias al Señor José, acabo de añadir a mi desnutrida lista de lecturas, un blog titulado hemeroflexia. Con una forma de escribir muy pulida, sin embargo bastante agradable a la vista, cosa que no ocurre con los libros de física: si se entiende le falta contenido; si tiene buen contenido no se entiende.

Una de sus entradas, titulada “aforismo”, recoge verdades que si bien son obvias, vistas desde ese punto de vista literario, resultan ser más atractivos. Una de ellas hace referencia a la luz, acompañada con una foto, supongo que retocada, muy emotiva, principalmente por los utensilios colgados en la pared, parecen “woks” (sartén gigántesco chino, con que se sofrita cualquier cosa y en donde se prepara arroz chino de verdad. Sobre el arroz chino… mejor lo dejo para otro día), que me recuerdan mi niñez. quiero, en cierto modo continuar, con ese aforismo, o más bien extrapolación, sea como ejercicio o sea como mi punto de vista, con el permiso de quienes deba. Aquí va: 

Lo primero que hizo Dios, antes de que nada existiera, fue la luz: signo de justicia y rectitud, valores efímeros como ella misma; se tapa con cualquier cosa ensombreciendolo todo, y la gravedad la doblega. Más rápida que ella no va nadie. Los que logran alcanzarla, consiguen a su paso inmortalidad, pues el tiempo se detiene, y quienes la superan dejan de existir, por culpa del E=mc².

La luz, en su ausencia la oscuridad prevalece. Sin justicia y equidad, el caos es quien domina. No es raro, la atribución de este fenómeno a estos valores, definitivamente. 

Todo lo que se puede ver y sentir es real. Hay cosas que se sienten pero no se ven: el viento o los campos magnéticos; hay cosas que se ven pero no se sienten: la luz o las golosinas tras un cristal; supongo que bajo el dilema anterior serían semi-reales. Cómo clasificamos aquello que ni vemos ni sentimos? Fe ciega? Realidad infrarroja? Mejor, podríamos llamarlo infrarrealidad. (la luz infrarroja existe, pero no la vemos a simple vista, hace falta equipamiento especial para ello. Creo que mejor me quedo sacando cuentas y dibujando planos.

Así que, para esas cosas infrarreales, que a veces negamos y otras veces pedimos que sean ciertos, y que sus predicadores afirman con una certeza cual dos más dos igual a muchos problemas, habrá algún equipamiento especial para verlos? A mí me gustaría que existieran. Ver fantasmas, el otro mundo, (llámese como se llame), las famosas auras, y cómo no, a Dios… mejor no, al menos no ahora, que tengo cuatro pelos de gato mal distribuidos alrededor de mi boca, conocidos como barba y bigote. Lo bueno de mi caso es que las máquinas de afeitar no son un gasto para mí: aún sigo usando la desechable del año pasado, sólo falta la disposición de usarlo.

lunes, 11 de agosto de 2014

Propiedades de Autocad

No es técnica, mucho menos artificio. Al igual que muchos programas, Autocad tiene la opción de mostrar las propiedades de los objetos. Basta seleccionar los objetos deseados y luego presionar botón derecho>propiedades, o en su defecto Control+1. 

Desde este menú, se pueden visualizar modificar fácilmente todas las propiedades de los objetos seleccionados: desde cosas básicas como su layer (capa), color o tipo de línea; su ubicación y orientación; incluso propiedades muy específicas de los elementos, como el grosor de la polílinea, el contenido del texto, los atributos de un bloque, e incluso las propiedades dinámicas de estos últimos.

Ayer le saqué provecho a ello: distribuí rejillas de aire por todo el área común del centro comercial, en base a caudales, tiros y relacionados como nivel de ruido, velocidad de aire y demás chacharas. Era sólo copiar y pegar espacios vacíos, sin alineación, y una distribución al "ojo por ciento". Ya estaba todo cubierto. era hora de alinearlos: divisiones uniformes, líneas guías, para formar una cuadrícula. tenía dos opciones: tomar las rejillas una por una y ubicarlas en su posición en la cuadrilla, o seleccionar todo un conjunto, desplegar sus propiedades y tipear su ubicación exacta primero en vertical, luego en horizontal. Elegí la segunda.

viernes, 8 de agosto de 2014

Probando Cosas nuevas

Al fin voy a escribir directamente sobre el blogg, y no sobre word o sobre una hoja de papel, podría haber sido peor, sobre papel higiénico, sobre un muro, o incluso sobre mi propia piel. Suelo ser exagerado, mil disculpas por ello.

Tengo complejo de gato asustadizo. Todos los que me conocen saben que no deben, bajo ninguna circunstancia pegarme un susto cuando estoy muy relajado o excesivamente concentrado. Soy de los que pegan un brinco para atrás, un puñetazo hacia adelante, y alguna exclamación obscena. Sin embargo, sólo soy asustadizo, pero no miedoso. En tanto, si evalúo algo, y no le consigo la seguridad de una muerte certera, le echo piernas. Con esto aclaro, que no está en mi lista de cosas para probar, fumar, drogarme, volverme don juan o clavarme un puñal cinco veces en el corazón y ver si sobrevivo, al menos no en este instante.

Hoy, y sólo por pocos días, la oficina es única y exclusivamente para mí. Situación ideal para probar algo que siempre he querido, pero que la jefa jamás me permitió: dos monitores. Sé que para muchos es algo cotidiano, de hecho en una de las consultoras que visité, todos sus trabajadores tenían doble monitor, algunos más hábiles en usarlo que otros. Pues los menos hábiles, se perdían abriendo archivos, localizando íconos, e incluso buscando el puntero del ratón.

Soy un usuario de múltiples programas simultáneos: autocad, Excel, el programa de cálculo de turno, música, correo porque siempre hay algo para adjuntar, que pesa mucho, y que un internet lento no ayuda, (tampoco ayuda que el jefe lo vea una vez cada una o dos semanas; hay cosas que me hacen pisar más fuerte, con más seguridad con su visto bueno “in situ”)

Por ahora, tres minutos, para adaptarme: pantalla principal, todo es desde aquí; pantalla secundaria, un especie de monitor congelado; todo abre y se trabaja en principal, todo se lee o se congela en secundario. Creo que voy bien, el puntero no se me ha perdido.

Sólo será para pasar la fiebre. Debo ordenar todo antes de que la jefa vuelva. Si algo me han enseñado, es nunca discutir con una mujer, siempre el hombre sale perdiendo, no importa quien sea: abuela, madre, amiga, hermana, novia, esposa, querida, hija y hasta nietas.

Ya lo he disfrutado por unas ocho horas. La verdad salvo para revisar unos detalles en el plano general para plasmarlo sobre unos planos de detalles, que fueron apenas, unos minutos, no he tenido necesidad real de voltear hacia el segundo monitor. Tal vez mañana, cuando empiece con la redacción de los documentos le saque más provecho, o llegaré a la conclusión de que la relación costo+espacio+recursos/beneficio de tener dos monitores lo vuelve innecesario.

Entrenando una discípula

Desde siempre me han gustado los juegos de pensar. En ese compendio se agrupan gran parte de los juegos de mesa. Como buen descendiente de chinos, conozco varias formas de jugar cartas, dominó, mahjong (dominó chino algo complicado de jugar), y ajedrez, tanto tradicional, como los inventados por los propios chinos.

El ajedrez es algo que siempre me ha gustado. Debo admitir que tuve un buen profesor: un vecino muy experto, quien no se cansaba de jugar hasta diez o veinte partidos diarios conmigo. No era necesario dedicarme demasiado tiempo, a cinco minutos por partido, donde siempre pierdo el juego y gano un poco de experiencia, no pasan las dos horas. Luego del éxodo, mi contrincante era mi padre, aunque era en ajedrez chino, cuya esencia es similar.

Tras el regreso al habla hispana, mis posibilidades de tener un contrincante humano de ajedrez se esfumaron. Jugar con la computadora, resulta ser monótono y sin sentido; o le ganas muy fácil, o es imposible ganarle o simplemente “Control Z”, volviéndolo aburrido. Estando en la Universidad, aunque varios sabían jugarlo, simplemente se aburrían demasiado rápido, y la cosa no pasaba de uno o dos partidos. Jugaban a un nivel similar al mío, nivel novato queriendo afrontar expertos.

Desde hace uno días. La mayor de las hijas de mi jefe, retomó el gusto por jugar ajedrez. Nadie en su casa sabe. Intentó enseñarle los movimientos básicos a su hermana, quien juega ajedrez como si fuera damas: "me como todo lo que puedo". A punto de aventar el ajedrez por la ventana, decido convertirme en su contrincante e instructor. 

Progresa demasiado rápido. No llevamos ni siete partidos en lo que va de tres días, y ya logró ganarme un partido, (admito que la ayudé un poco a que lo consiguiera), ya descifra mis estrategias, osa amenazarme (en el juego) e incluso sostiene un partido por más de cinco minutos, sin mucho pensar y sin ninguna explicación. Al ritmo que va, con una buena instrucción, (espero lograr mi cometido), se volverá una contrincante a mi nivel, y así podré disfrutar de buenos partidos de ajedrez, aunque la verdad, ya lo estoy haciendo.

Recuerdo mis primeros pasos por ese tablero de sesenta cuatro bits, digo cuadros: treinta segundos por partido, todos ellos terminando en humillante derrota (le gané un solo partido a mi profesor porque se descuidó y supo ponerme en mi sitio rápidamente), y muchas, pero muchas horas de juego para llegar al nivel que ella alcanzó en tan sólo siete partidos. Definitivamente, o tiene talento o yo soy muy malo.