miércoles, 28 de enero de 2026

Cuando se trasciende las barreras

Un corazón que ya no està en venta ni acepta inquilinos. Decepciones, visiones y perspectivas en donde mejor no esperar nada para no decepcionarse, mejor la certeza de la vida en solitario que la terrible ilusión  de eventualmente ser defraudada. Cuando lo único que queda es la familia, por lo que se vive  es el amor más parecido al de Dios y en donde la felicidad ajena es la propia.

Por otro lado un alma corroída. Nunca dejó de ser niño, pero le obligaron a enfrentar al mundo cruel. Una mente de rambo, en un cuerpo que lo soporta todo, pero con un alma que no puede exponerse al mundo. No es hipócrita, pero sí muy diplomático. Intenta ser genuino en toda ocasión, pero entiende que no se puede mostrar al mundo tal cual es.

Rememora esa mirada triste. Una cara que irradia profesionalidad. Una libreta anotándolo todo. Una bulla ensordecedora. Muchos desconocidos, un sólo rostro femenino. Una persona introvertida, un rostro que destaca tanto entre esa multitud, pero que es tán fácil de confundir en el día a día. Cómo lo habría visto ese día?  Eso ya hace tanto, en donde el tiempo, testigo silencioso, muestra a toda una señorita cuando en ese entonces, era una pulguita. Lo sigue siendo, pero ya ha crecido; ha reído a carcajadas, ha llorado ríos de lágrimas. es dulce, es ácida, es una rebelde, pero que amará por siempre.

Un mesón que refleja una silueta, una semilla que germina en su corazón. Una paradoja acaba de aparecer. Ha consultado. no sabe cómo resolverlo. ha pensado vivirlo en el borde. confesiones de corazón. un 14 de diciembre. Antes de eso, ya siente que allí es. No le importa que sea sólo amistad. Se arma de valor, o quizás aprovecha la seguridad del no estar frente a frente. Recibe una respuesta. Quizás la que necesitaba. 

De repente, un golpe de realidad. De seguro una lección: Siente decepción. hace lo que mejor sabe: buscar y aprender. La lección llega con años de retraso. Se ríe diciendo "ya pa qué". Ambos ríen. Desde ese día, creció un poco más. Aprende a llenarse por y para sí mismo.  Pero sigue compartiendo, sigue allí, pero de otra manera. Se hace un juramento. Nadie lo sabe, pero promete para sí mismo un para siempre.

Una idea toca la puerta. El cuerpo necesita algo más que trabajo. Quiere ejercicio. Escoge dos ruedas. Empieza a rodar, a conocer, le conocen y sigue creciendo. aparece un paréntesis. Quizás algún día se verá el contenido dentro de ella. Lo cierto que era una muy mala copia. El victimismo no  comulga, mucho menos la manipulación. Pero será tela para otro día.

Finalmente la amenaza toca la puerta. La tocó una vez. pero el lobo no llegó. Cuando se toca la segunda vez, ya no hay vuelta atrás. Ya hay fecha, y no hay retorno. Antes de eso, un viaje juntos de ida, un "me toca ahora a mi cuidarte" y una despedida. Un reencuentro, una noche de amistad, un día de río, y al siguiente una caminata inolvidable. De nuevo una despedida.

Que extraño el ser humano. Por eso los dioses nos envidian. Empezamos a vivir cuando nos damos cuenta que somos mortales. Empezamos a cumplir sueños cuando finalmente vemos la cuenta regresiva. Se preocupa genuinamente por un viaje en solitario. Tres días en carretera. No le dice que es incapaz, sino que se preocupa. El viaje finalmente es de compañía. Siempre está presente, siempre en sus oraciones, siempre pendiente, que le avisa en donde esté.

Una última semana, llena de trajines. Un último día que se volvió el penúltimo. Finalmente el último día. Se suponía era sólo un movimiento estratégico, entre agilidad  y movilidad. Un lugar para pasar la última noche antes de la despedida. Ese día cruel, finalmente llega. Una vez más, las miradas se cruzan. por última vez, un abrazo de despedida. Se siente distinto. Se hizo una pregunta, un gesto lo responde y finalmente una incógnita es descifrada.

Era una despedida, una declaración, una venganza. Fue un gran error, un error de los que se cometerían una y mil veces. Un café caliente, una pizza hawaiana y un futuro improbable. Una señora, con su bola de cristal, lee el pasado transcurrido. Las acierta en todas, pero no les conoce. No se sabe siquiera si existe. Pero sus verdades aciertan. 

Hay inseguridades, pero también certezas. No hay un papel, pero sí una promesa. Se preguntan con frecuencia por qué no antes, por qué la cobardía, por qué la indecisión. Se responden con el destino, con el así debió ser. Un futuro, de soledad, pero acompañado; toca ser fuerte, porque ya no están, pero siguen juntos; un futuro incierto, pero pleno.

De un lado muchos errores que enseñaron. Del otro la cobardía que nunca se atrevió a aprender. Se encuentran, se enseñan, se motivan, se dicen que sí cada día. Se confiesan cada vez que pueden. Le tienen miedo al futuro, pero más aún a perderse y por eso, lucharán. día a día, noche a noche. para que las barreras no diluyan.

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